- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!

domingo, 14 de julio de 2013

Hay que ver lo que (me) pasa ...... y lo que pienso sobre ello

Inauguro una sección en éste mi blog a tenor de que lo que me ocurre y (sobre todo) LO QUE PIENSO SOBRE LO QUE ME OCURRE y, si bien no es muy normal lo que me ocurre, mucho menos típico me temo que va a ser  lo que pienso respecto de lo que me sucede; como (casi) todo en mi. Para no tener que ir haciendo entradas breves (o no) cada vez que se me ocurra cualquier parida respecto a lo que me sucede a diario, pondré fecha y concepto para tener una relación de ideas cronológicamente. A todos nos ocurren cosas. A todos se nos presentan fenómenos como el "dejá vu" (o el "anda, esto lo he vivido antes), .... o el subrealismo puro y duro, .... o la vergüenza ajena (en mi caso, la propia no se da mucho - voy a tener que hablar de la ajena), .... o la empatía, .... o el "estoy más a gusto que un cochino en un charco", .... o el "¿y ahora que hago?, .... o el "¡tierra trágame!", .... o el "nunca perderé mi capacidad de asombro", .... o el "ahh, y resulta que era eso", etc ... De todo esto, que a todos nos pasa, antes o después, trata la siguiente sección:


12/07/13 Una pequeña ciudad llamada hospital



Estos días he tenido que acudir a un ente curioso a la par que estrambótico llamado hospital en calidad de residente. Era mi primera (y espero que no le coja afición) experiencia en este sentido. De visita he ido bastantes más veces, mas de las que hubiera deseado, pero he de decir que no es lo mismo. No es lo mismo ser miembro de velatorio, que difunto. Perdonad lo tétrico pero expresivo del ejemplo. Y no fui por nada grave, aunque nunca se sabe. Uno puede entrar por una tontería y salir con un problemón de mil pares de narices. No fue mi caso esta vez. De hecho mi estancia fue corta pero suficiente para hacerme unas cuantas reflexiones-cuestiones al respecto:

- ¿Es necesario que las esperas sean la tónica habitual en sede hospitalaria? ¿Por qué nada ocurre a la hora y lugar previstos? ¿Por que le dan tiempo al paciente que llega no nervioso a ponerse de los nervios ante tanta espera? La medicina es una ciencia, vale, pero ¿por qué esa obsesión por la matematica? ¿por qué tanto numerito?

- ¿Por qué el personal no-sanitario en los hospitales es tan poco agraciado física y emocionalmente? ¿Por qué quien te friega la habitación, te da la comida, te acompaña aquí o allá, te proporciona toallas, vestimenta o ropa de cama, está de plantón en cualquier sitio, etc .... es físicamente (y tienen derecho a ello, faltaría más) menos agraciado que quien te toma la tensión, te da una indicación medica, te pone una inyección o te proporciona desde una pastilla hasta la anestesia? ¡¡¡ Que discriminación mas absurda, ¿no?!!

- ¿Quien gestiona los turnos? ¿A quien se le ocurre poner en el turno de noche a los mas antipáticos, a los menos eficientes, a los más quejicas y malhumorados, a los que tienen menos interés a aparecer en tu vida hospitalaria, a los menos veloces cuando se les llama con el pulsador, etc? Más allá de todo esto ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Estan en el turno de noche porque son así o son así porque están en el turno de noche?

- ¿Por qué cuando cuentas tu caso a otro paciente o familiar de paciente, practican el "pues a mi peor"? ¿ Que optimismo es ese o, como dicen en mi tierra, que "shorrito d'alegria, no? ¿Es necesario tanto apesadumbramiento (igual me acabo de inventar un palabro, no se)? Vale, no estás en una verbena pero tampoco es un velatorio ¿no?

- ¿Por qué extraña circunstancia la lista de lo prohibido excede con creces la de lo permitido? ¿Y por qué ese afán en comunicartelo tanto oral como por escrito? ¿Por qué existe la figura de personal sanitario- policía-juez-carcelero preocupado por investigar si estas haciendo lo correcto, que parece perdonarte la vida y que te impone (casi) una penitencia?

- ¿Quién o qué aconseja sondar siempre a los pacientes varones? ¿A que viene tal discriminación en negativo? ¿Hay algún estudio que demuestra que el sexo masculino no sabe o tiene mas dificultades en encontrar el inodoro? ¿Y por qué no se ha inventado una cama con un colchón con hueco en la entrepierna para los que dormimos hacia abajo? Que poca inventiva ¿no?

- ¿Por qué, tras una operación, tu estancia se acorta estrepitosamente hasta el punto que te da la impresión de que dentro de poco pasarás del quirófano al taxi (pagando tú, claro) aún anestesiado? ¿Por qué en cuanto notan que sigues respirando tras la operación te dan voleto para tu casa casi como deporte o hobby? Son ganas de sentirte poco querido o al menos rechazado ¿no?

- ¿Quién hace los planos y pega los cartelitos indicativos de situación en los pasillos? Me gustaría tropezármelo porque debe ser el mismo para toda España y necesita consejo o está hasta arriba de trabajo y tira por la calle de enmedio. ¿Por qué cuando ves en un plano el típico "esta usted aquí", a ti te da la impresión de que no estas ahí ni de coña? Lo sabrás tú que no estas ahí.

- ¿Por qué los ascensores tardan tanto y te sugieren hacer piernas por las escaleras? ¿Es ese el verdadero motivo de la poca movilidad del personal sanitario o estos tienen habilidades de teletransportación porque nunca te tropiezas con ellos en los ascensores, escaleras y pasillos? ¿Existen zonas en el hospital vedadas para los pacientes y familiares por las que deambulan médicos y enfermeras montados en patinetes o patines directamente?

- ¿A quien se le ocurrió que las ventanas de la habitación no pudieran abrirse más de 10 cm.? ¿Temen suicidios colectivos, que los pacientes se pongan a tender ropa o a tomar el sol? A ver, que me lo expliquen (que seguro que lo hacen porque tienen contestación para todo)


- ¿Por qué los armarios que te asignan en la habitación nunca tienen llave? ¿Se las llevan a casa los anteriores a ti o nunca hubo tal llave? ¿Por qué si tu estancia hospitalaria es prolongada, habrás pagado tanto por poder ver la televisión que te dan ganas de llevártelo a tu casa? ¿Por qué todo lo que te dan consumible o usable en el hospital tiene estampado el anagrama del centro? ¿Temen que te lo lleves a casa? ¿Por qué el camisón que te dan (el mio al menos lo fue) es versión minifalda? ¿Y por qué estas obligado a ir enseñando el culo a menos que deambules con él pegadito a la pared? ¿Es necesaria tal "humillación" indumentaria?

- ¿Por qué antes de que formules tu pregunta ya te están contestando? ¿Es por falta de paciencia o es que se la saben todas? Que pasa que no somos originales a la hora de formular cuestiones o dudas. ¿Por qué, por lo visto, todos hacemos las mismas preguntas? 


- ¿Por qué te piden consentimiento-permiso para todo lo que hacen contigo? Que ocurre ¿es que necesitan apoyo moral? En lugar de tanta firmita ¿no bastarían sendos golpecitos confianzudos en la espalda? Y, por otro lado ¿Por qué no le explican al personal sanitario el concepto de "lo urgente"?, porque su concepto de ello no coincide con lo escrito en los diccionarios.

- ¿Por qué nadie vestido de blanco o verde (y mira que me caen simpáticos esos colores) abandona tu estancia cerrando la puerta? ¿En su vida diaria hacen lo mismo? ¿No cierran la puerta de su coche, o del ascensor o de su casa? O claro, de paisano se convierten en gente "normal" y actúan como tales. ¿Por qué cuando en tu habitación se encuentran más de dos personas creen que te estas montando una fiesta? ¿Y por que si en el pasillo se forma un corro de tres personas o más lo consideran una manifestación?


No obstante todo lo expuesto, he de decir que mi estancia hospitalaria ha sido llevadera y el personal que me ha tratado ha sido simpático, cualificado y empático. Yo soy uno de los (muchos creo) que piensan que la Sanidad Pública española tiene un grado de excelencia poco habitual en los países llamados "de nuestro entorno" (y que por lo visto nunca son Marruecos, Argelia o Portugal; es un entorno no geográfico). Dentro de poco tendré que acudir de nuevo al hospital para quedarme otro rato y creo (me temo, más bien) que me asaltaran otras dudas.








Ya me quité la curiosidad; mejor, no repetir


- ¿Siiiii? (cuando contesto al teléfono, casi siempre digo esto; positivo que es uno)

- Le llamo desde el hospital (tum-tum-tum el corazón se me acelera y el cerebro se me expande pensando que puede ser una buena noticia, ...... o que alguien querido por mi, tiene problemas)

- Si, dígame (sigo aun positivo y ya expectante)

- Estaba esperando que le llamáramos para una intervención, ¿no? (en este punto compruebo que me llaman para darme una buena noticia, para decirme que me van a abrir en canal)

Me preguntan si soy talytal, si vivo en talytal calle y si mi teléfono es
talytal también. Pasados los tramites burocráticos de rigor y que tanto les gustan a la administración, yo creo que les pone, pasamos a hablar de lo esencial.

- Tenemos previsto operarle el próximo día tal (tres días mas tarde) y debe estar en el hospital a las 8 de la mañana (¡¡a las ocho!! vaya madrugón, pensé; bueno mejor, así no me da tiempo a ponerme nervioso; paso del dormido y sin el café matutino, a la mesa de operaciones sin darme apenas cuenta). ¿Le viene bien? (Bueno, todo lo bien que le puede venir a uno esta serie de cosas;  ....... y sin esperar respuesta prosigue). Recuerde traer su carnet de la Seguridad Social y cualquier documentación relativa a su dolencia. Venga duchado y listo para la operación. Será temprano.

- Descuide, ese día TAMBIÉN me ducharé. Lo que no le puedo prometer es acudir "listo para la operación". Lo siento, no tengo experiencia. Envían manual ¿o qué?

- jajaja (risa floja entre protocolaria y de "que cachondo eres, jodio")

- ¿Me aconseja alguna cosa ante todo esto?

- Bueno, nada especial. Venga en ayunas desde la noche anterior, traiga su aseo personal, su móvil si quiere, y cualquier cosa que considere necesaria. Venga tranquilo y acompañado por alguien por si acaso

- (¿por que dice "por si acaso"? que pensé yo, pero no hice mención de ello) ¿Y alguna cosa mas?


 
- No, nada mas. Mire apunte este numero de teléfono, el talytalytalytal; y yo soy Mari Carmen (mira, como la Virgen del Carmen; no pude evitar acordarme de ella. Mi madre era muy devota de ella). Si tiene alguna duda llámeme. Adiós buenos días


- Adiós (no le dije buenos días porque no sabia todavía si lo eran o no)

A los pocos minutos de colgar ya tenia tantas dudas que pensé en llamarla, pero luego lo pensé mejor y no creí oportuno que la chica se tirase toda la mañana charlando conmigo por teléfono. Así que lo dejé. Mejor andar con dudas posibles que con realidades ciertas. Pasa como con las personas, mejor imaginártelas en pelotas que verlas efectivamente.

Hay que ver como es la mente humana (la del cucaracho no la tengo muy estudiada, la verdad). Desde que supe un mes atrás aproximadamente, que me llamarían para darme día y hora, como a los del Pasillo de la Muerte en las cárceles de los estados "jodidos" (de los que matan) de Norteamerica, no había parado de recabar información sobre la operación que me iban a realizar y a preguntar a familiares y amigos sobre posibles experiencias suyas. Incluso, y precisamente por

esa borrachera de datos creo yo, venia soñando día si y día también con que una extraña sudaca (dicho con cariño,eh; es que en Madrid estaban echando de los hospitales en esos días a todos los médicos mas experimentados y arios) me perseguía vestida de impoluto verde-hospital a través de un pasillo larguísimo y agotador, con unas enormes tijeras y gritando mi nombre. Que yo decía: Pero bueno, ¿como sabe mi nombre esta mujer? Si no nos conocemos de nada. Que pasa ¿que de una lista que le han dado, ha escogido el mas corto? 

Definitivamente, el exceso de información puede a veces hacer mas daño que la ignorancia mas absoluta. Había visto por internet el aparato (por decirlo de alguna manera) que usarían en la operación y que creí habérselo visto usar a un fontanero una vez con mi fregadero; había visto en un vídeo todo el proceso que harían con él; e incluso sabia de plazos y de efectos secundarios. Me pasé esos tres días llamando por teléfono, mandando correos, colgando información en muros de aplicaciones sociales y whatsappeando para anunciar la buena nueva. ¿No dicen que con solo hablar de tus inquietudes se te hacen mas llevaderas? Bueno, pues yo hice terapia intensiva.

Pues bien, cuando pasaron esos tres días, que me resultaron muy cortitos, llego el día D y la hora H menos cuarenta minutos. Había quedado con mi Pobrehermanomayor en que yo iría en taxi, que acudiría una hora antes y que él me esperaría en la puerta. Los dos sabíamos que, de esas tres determinaciones, solo se cumpliría la primera (o ni siquiera esa).

- Hola Pobrehermanomayor, ¿donde estas?

- Pues yo estoy aquí, en el hospital con Pobrecuñada. Lo que ya no tengo tan claro es si estamos en la puerta correcta. Aquí hay un montón de puertas y carteles. ¡Que barbaridad!

- Bueno, yo acabo de coger un taxi y estoy llendo para allá pitando (de pito; nunca mejor dicho)


- Pues tengo entendido que en tu recorrido hay un atasco de tres mil pares de narices. No, ...... si vas a llegar tarde. Ya veras

- Pues aun no lo sé. El atasco no lo vislumbro aun. No obstante, no te muevas mucho que tu eres un tanto inquieto y sin GPS te sueles perder jaja

- Ya, ya. Por lo menos, y hasta que llegues, voy a tratar de buscar el servicio de admisión y eso que llevaremos adelantao. Pobrecuñada te seguirá esperando en la puerta principal o esa que creemos que es.

- Vale Pobrehermanomayor. Hasta ahora. Un beso


Cuando llego, lo hago quince minutos tarde y sudando a chorros por la carrera (la del taxi no, la mía) y me acorde de mi amiga Mari Carmen, la que me aconsejaba tres días atrás la ducha matutina y estuve por llamarla. Pero dije, no, mejor no perder tiempo. 

Encima de las escaleras de la puerta principal, que era el punto convenido, me espera mi Pobrecuñada  y mi Pobrehermanomayor pulula con el móvil en la oreja por aquellos pasillos laberínticos. No sin cierta dificultad encontramos la planta -1 que es la que buscábamos. Buscamos el dichoso servicio de admisión  y notamos que la puerta está cerrada a cal y canto. Que no admiten a nadie. Un coro de espectadores nos gritan: hay que coger el numerito. Anda mira, como en el carnicero (no se me ocurrió otro gremio). Y cogemos el dichoso numerito. El 67.

Nos disponemos a esperar y hacemos aquella operación aritmetica que siempre se hace con un numerito de esos en la mano. El de la resta
para determinar cuanto nos queda. Concluimos que bastante y nos sentamos. Yo, concretamente, me siento en el único asiento desde el que no se ve el panel de la cuenta atrás gracias a la columna y confío en la buena vista y la visión de mis acompañantes. Ni que decir tiene que estábamos en lo que se llama técnicamente Sala de Espera. Un lugar donde el tiempo se ralentiza, donde los asientos se te clavan y donde, le preguntes a quien le preguntes, tiene mas y peores dolencias que tu. Cuando uno llega a una sala de espera de un hospital todos los que están allí sentados se transforman en "rivales". Estaban allí antes que tú, se relacionan contigo como si tuvieran mas derechos que tú y ya saben algo mas que tú de como va el proceso. Esto merece otra reflexión: ¿que les pasa a los creativos de los hospitales? Resulta que inventan una sala donde todos, hasta los profesionales sanitarios, esperan y le ponen por nombre Sala de Espera. Todo eso en un alarde de creatividad o intentando justificar su sueldo con ello, tal vez. Inventan otra sala donde utilizan rayos x, y le llaman Sala de Rayos X. Y asi siguen poniendo nombres originales: Sala de Consultas, Sala de Reuniones, etc. Van a casa, descansan, y en otro momento de lucidez van e inventan una sala de operaciones y, temiendo que se les vea el plumero o haciendo un lumping creativo, no le llaman sala de operaciones, que es lo que es y lo que todo el mundo entenderia, sino quirofano. La verdad es que no hay quien lo entienda.

Pero bueno, sigamos con la experiencia. Recuerdo que enfrente de mi se encuentran, sentadas también, tres señoras (bueno, o dos señoras y una chica; o dos chicas y una señora. Si alguna hubiera llevado un moño a lo Betty Missiego, me lo hubiera puesto mas fácil pero, desde luego, no tan entretenido). El caso es que sus edades estaban comprendidas entre los 30 y los 60 años, pero tenían la misma cara y el devenir del tiempo se habia enzarzado con las tres de la misma manera. De ahí deduzco que, a menos que sea una casualidad del azar, van a ser familia. Tras un estudio pormenorizado de caras, gestos y relaciones deduzco que se trata de dos hermanas y una madre (o tres hermanas si sus padres se tomaron un paréntesis de 20 años). Lo que no me queda claro es quien de las tres es la paciente. Una maleta tipo trolley se pasea nerviosamente de rodillas en rodillas. Ellas clavan sus ojos en mi, que soy quien mas las mira, y parece que están determinando lo mismo que yo. Pero lo tienen mas fácil. Esta claro que yo soy el paciente porque mi ajuar no pasea y tengo papeles en la mano; y esta claro que somos dos hermanos y un acompañante adicional, porque mi Pobrehermano (dicen) que se me parece (o yo a él) y mi Pobrecuñada, para nada. Una vez resuelto el enigma de mis espectadoras, procedo a descifrar otro no menos interesante: el del código de colores de los uniformes hospitalarios. ¡¡Que malo es el aburrimiento!!. Ya llevo estudiados varios tonos cuando escucho ...... El 67. Uuyyyy ese es el mio.
  
Y ala, a correr para adentro, a ver que me dicen. Me persigue mi Pobrehermanomayor y nos sentamos frente a una funcionaria que nos espeta:


-¿Y quien es el paciente?


- Yo

(me mira y, sin pausa alguna, se pone a hacerme una ristra de preguntas identificativas que riete de las de la Guardia Civil; y tras las preguntas de rigor ....)
- ¿Y tiene alguna alergia?

- No

- ¿Seguro?

- Se lo prometo

- ¿Y alguna intolerancia a algún medicamento?

- Tampoco

- ¿Seguro?

- (osea que no tiene la menor duda de que de los dos, yo soy el paciente, y sin embargo no termina de creerse que ni soy alérgico ni soy intolerante. Que pasa ¡¡¿tan desmejorado estoy?!!; No estamos empezando la relación con buen rollito, eh) Vamos a ver, ¡¡ si lo sabré yo!!. Prométeselo tu también, Pobrehermanomayor.

- (ella con lo suyo) Tenemos que ponerle una pulsera identificativa

- ¡¡Anda mira, como las del Festival de Benicasim!!

- jajaja (todas las funcionarias se ríen igual; deben hacer el mismo cursillo)

- Se operará usted en el tercer turno

- (como en los toros, seré el tercer lidiado) Y eso ¿para cuando será?

- Pues no se sabe, depende de lo que tarden con los dos anteriores

- (el razonamiento me pareció contundente, aclaratorio no, pero contundente si ...... y poco o nada rebatible) Ya, claro

- Ahora le asignaremos una habitación  y, cuando vaya al punto de

control correspondiente, le darán mas instrucciones

- (que no acabe en 13, porfa; que no tengo mucha suerte con el
dichoso numerito) Vale, como usted diga (aquí yo andaba disciplinadito ante las espectativas del "sorteo" de la habitación. Cualquiera que me conozca mínimamente sabe que suelo ser mas beligerante con las funcionaras de turno, ....... sobre todo si tienen bigote)

- Su habitación es la 615, en el ala izquierda, en
la sexta planta y en Urologia. Suba y póngase a disposición de la enfermera de turno en el punto de control B de dicha planta

- (Uuyyyy 615, por dos) Ok, muchas gracias señorita (no sé porque le dije señorita; tenia ya mas de 60 años -creo-. Supongo que supuse que, con la cara que gastaba, no habría encontrado compañero en su dilatada existencia, porque simpática lo que se dice simpática, tampoco era)


Bueno, llegados a este punto convendría aclarar el porqué de mi visita hospitalaria. Resulta que ya llevaba unos meses sufriendo unos cólicos nefríticos bastante desagradables. Uno llega a acostumbrarse a ellos, pero siguen siendo desagradables. Sobre todo por la oportunidad y cadencia con la que se dan las crisis. Recuerdo una, especialmente memorable, que se dio veinte minutos antes de que degustara las uvas con las que se celebraría la entrada del 2013 (feo numero, ¿ves?). Total, que después de múltiples pruebas medicas (de todo tipo y condición - algunas repetidas incluso-), de numerosas asistencias a las urgencias de los hospitales madrileños, de haberme sacado sangre tropecientas veces y de haber miccionado ya en todo tipo de envases y lugares, me encontraba allí para que me extrageran una piedra relativamente pequeña que se alojaba en el uréter derecho a mitad de camino entre el riñón y la vejiga; y no solo para eso, también para ver que se podía hacer con otra piedra de triple tamaño que la anterior que estaba en pleno riñón y sin ganas de moverse, por lo visto. La operación consistía en introducirme un aparato sofisticado (y demoniaco para mi) a través de la abertura situada justo en la puntita puntaza (que carajo!!!) de mi apéndice sexual y con el cual extraerían la piedra pequeña y durmiente o vaga. Me decían, y yo lo vi en internet, que el dichoso aparato parecido a un desatascador dispondría de luz, láser y pinza en su punta. Y yo me preguntaba ¿como diablos van a meter todo eso por ahí? ¿Comprendeis ahora mis encontronazos con la sudaca en mis pesadillas?
 
Después de un arduo peregrinar por la planta sexta, sin saber muy bien si nos encontrábamos en el ala izquierda o en el ala la derecha (los carteles no aclaraban, la verdad. "Esta usted aquí". Pos vaya aclaración; claro que estamos aquí. Lo que no sabemos es como ir allí, al "punto de control correspondiente", el B concretamente) pasamos por un sitio que rezaba "Urología". Y me dije: caliente, caliente. Estamos en la famosa ala izquierda. Ya solo faltaba encontrar el dichoso punto de control B, a ver si allí ponían un poco de eso, de control, a nuestras vidas. Decir que mi Pobrecuñada es enfermera, pero de otro hospital. Fuera de su hábitat natural, su lugar de trabajo, una enfermera está tan pez como cualquier hijo de vecino. Yo, al menos, no la di ni la demandé ningún tipo de responsabilidad en todo esto (pobrecilla, bastante tiene ya con tolerarme). Llegamos a un sitio que parecía una recepción de hotel, pero no como éstas, sino sin nadie detrás del mostrador. Crucé los dedos a la espera de que se tratara del punto B. Porque podía ser el B, o el A (o el C, o el D, o el ...., ¡sabe Dios cuantos puntos de control caben en la sexta planta de un hospital grandisimo!). Al rato aparece una chica que nos mira como quien ve llover y sigue a lo suyo. Unos minutos después debió caer en que, si estamos allí y mirándola, seria por algo y se atrevió a decirme (a mi, que la miraba con la mandíbula mas desencajada y entreabierta aun que mis Pobrefamiliares):

- Hola, les puedo atender en algo

- (¡¡como que si puedes!! ¡¡Debes!!. Ya llevamos un ratito observándote, criatura. Ya le iba a decir que me pusiera una copa, pero las neuronas sensatas hablaron antes que la díscola) Pues si, es que vengo a ingresarme porque me van a operar.

- ¿Y que le pasa?

- Pos lo dice aquí, en uno de estos papeles. "L-i-t-i-a-s-i-s  u-r-e-t-e-r-a-l  d-i-s-t-a-l  d-e-r-e-c-h-a". ¿Lo he dicho bien? Ah, y por cierto, ¿es este el punto de control B de la sección de Urologia del ala izquierda de la sexta planta de este hospital?


- Si, este es. Y si, lo ha dicho bien (¡bravo!, dos respuestas acertadas.
Paso a la Final, creo). Le han asignado la habitación 615. Les acompaño.

En este momento eché de menos no haber traído un chusco de pan (por aquello de ir tirando migas). Había traído muchas cosas (bueno tampoco tantas) pero, lo importante, las migas de pan, pues no, eso no. Note como la primera habitación que me crucé era la 212 y me inunde de jubilo. La 615 no podría estar muy lejos. Era la última de ese pasillo y tenia una puerta amplia. Entramos y, sin tiempo de echarle el mas mínimo vistazo me dice la enfermera/botones:

- Y ¿cuando lo operan?

- (pos si no lo sabes tu, ya me dirás. Pero otra vez se adelantaron las neuronas sensatas) No lo se; me han dicho en el tercer turno.

- Ahhhh, en el tercer turno. Entonces tiene tiempo (tiempo ¿para que?,
¿para irme y volver?, ¿para hacer crucigramas?, ¿para ponerme nervioso?, ¿para hacer calceta? ¿es que efectivamente me va a traer aquella copa? .....). Tiene que ponerse esto (nunca mejor descrito: esto; que era como un batín blanco), ahora le traerán una toalla y una esponja para que se pueda duchar (que manía con mi higiene, aunque si bien es verdad, lo necesitaba por saludable, por relajante y por ir ya sudado), tiene que hacerlo con esto. Venga acá (me lleva al baño), con esto que se llama Betadine y apúrese que nunca se sabe cuando lo vamos a llamar.

- ¿Y cuando me llamaran?

- Pues no se sabe, depende de lo que tarden con los dos anteriores

- (el razonamiento me pareció tan contundente como antes e igual de aclaratorio; me maldije por haber caído de nuevo en la trampa) Ya, claro.


- Ah, y estará solo. En principio, no tenemos previsto ocupar la otra cama

La habitación que tienen destinada a mi estancia es como todas las de hospital. Blanca, de techo alto y desangelada. El mobiliario es, como dicen ahora, minimalista. Yo prefiero llamarle de minimo mobiliario, pero bueno. Esta ocupada por dos camas, dos mesillas con bastante uso a primera vista, dos armaritos sin llave, dos sillas convencionales, dos butacones abatibles como de polipiel, de esas tapicerías en las que si te sientas directamente con tu piel te pegas, y si te sientas sobre tu ropa, te escurres, y dos cabeceros de esos con pulsadores, luces y ganchitos. Todo a pares, claro. Mi cama parece absurdamente pequeña en esta habitación tan amplia y es del tipo psicodélico, con palancas, garfios y ruedas. Un mando cuelga de ella rozando el suelo y está coquetamente vestida con las sabanas y anagramas del lugar. Al fondo, ventanas enormes recorren toda la pared, con una persiana y unos cristales gordos ligeramente tintados y diseñadas para una mínima apertura. Y esta es otra ¿A quien se le ocurrió que las ventanas de los hospitales no puedan abrirse más de 10 cm.? ¿Temen suicidios colectivos, que los pacientes se pongan a tender ropa o a tomar el sol? A ver, que me lo expliquen (que seguro que lo hacen porque tienen contestación para todo). 

La habitación de una hospital es un sitio muy peculiar. No es como la habitación de un hotel donde sigues siendo tú, están tus cosas, la ordenas como quieres, tienes tus horarios, entras y sales, puedes incluso estar de incógnito. La habitación de un hospital es un sitio dónde no eres tú. O eres poco tú. Y la cama que te toca nunca la consideras tu cama. La llamas mi cama pero no la consideras así. Pues bien, la cama que me toca es la mas cercana a la ventana. Otra vez estoy de suerte, podría ver a los pajarillos si se acercaban, a las nubes si se nublaba y a las estrellas de noche. Biieeeeeen. Se podía decir que estaría en la ultima cama de la ultima habitación del ultimo punto de control de la ultima planta del ultimo hospital (porque es el mas periférico) de Madrid. Todo un récord.

Me dispuse a mandarle un mensaje por whatsapp a unos amigos que
me pidieron que le diera el dato de qué habitación iba a ocupar porque vendrían esa misma tarde. Y no me dejaban. Parecía un ejecutivo agresivo en la bolsa de valores. Estaba ocupadísimo. Que si te vamos a medir la tensión, que si te vamos a dar este folleto explicativo (leételo), que si te vamos abrir una vía (suena chungo eso de abrir una vía ¿no?), que si toma las toallas y la esponja, que si te presento a quien te va a operar (encantado, ...... o no. Luego te digo), que si para ver la tele tienes que comprar un bono y ya te diremos donde (para ver Sálvame! estoy yo ahora, si), que si firma esta autorización (¿para que?, si ya he firmado no se cuantas), que si ....... ¡¡¡hostias ya!!!. Venga vale, me ducho y me relajo un poco.

Me dirijo al baño que hay en mi propia habitación, aunque la enfermera insistía en que había otro no se donde haciendo incapié de que era mas amplio y mas acogedor. LLamadme raro, pero hasta sospeche que las enfermeras hacían turno en aquel otro baño detrás de
un agujerito tipo "voyeurs" para disfrutar de mi cuerpo serrano. Si no ¿a que venia tanta insistencia en la existencia de otro baño? Me lo dijeron varias y varias veces. ¡¡Si es que cuando mi imaginación vuela, no vuela, levita!!. Y así se lo dije a mi Pobrehermanomayor que zanjo la cuestión con un "tu estas zumbao""que cosas se te ocurren""anda, anda ....". Total que entro en el baño de mi habitación, aun dándole vueltas a mi interesante teoría cospirativa, me desnudo, entro en la ducha. Me unto con el curioso Betadine del que me habian hablado (que para entendernos, viene a ser un mejunje del color y textura del vinagre de Módena, y del olor del aliento de un caballo, olor que al que no estoy acostumbrado pero debe ser como este) y, como pringa bastante, me dispongo a quitármelo inmediatamente de mi piel abriendo súbitamente la llave del agua caliente. ¡Ay Dios! Esa no era la llave del agua caliente, esa era la llave del agua hirviendo. Piso la cortina al ir hacia atrás y casi me descuajeringo (para los de la E.S.O. -- descuajeringar: descalabrar, destartalar, arruinar, desvencijar, deteriorar, desarticular). Una vez controlada la temperatura del agua que emana del brazo de la ducha, me arriesgo a seguir con la operación con resultados exitosos; me quito toda la pringue. Me seco con la toalla, un tanto exfoliante por cierto por aquello de su rugosidad, e intento ponerme la bata (batín o camisón. No se como se le puede llamar eso. Nunca se lo vi puesto a nadie. Ni siquiera en esos estrambóticos desfiles de moda que salen por la tele). Digo intento porque hasta ponérmelo puedo, pero cerrarlo .....; eso ya es otra historia. Salgo de la ducha y del baño con el culo al aire y le pido a mi Pobrehermanomayor (menos mal que estaba allí; si no tendría que pedírselo a mi Pobrecuñada) que intente cerrármelo por detrás para que yo adopte un mínimo de dignidad. Mi Pobrehermanomayor es ingeniero y, por lo visto, no encuentra mayor dificultad en atar cada uno de los cuatro "rabitos" que me asoman por detrás. Mi Pobrecuñada solo es enfermera, pero de otro hospital, y dudo que sus carcajadas le hubieran ayudado mucho en el empeño. Me tumbo en la cama cual Cleopatra cargado de naturalidad con mi pose y sigo intentando comunicar con mis amigos por whatsapp, cosa que esta vez consigo.

La verdad es que, hasta este punto, estoy siendo demasiado explicito. Abreviaré un poco para que no nos den las uvas. ¡Si todavía no he llegado al meollo de la cuestión! A la operación, y ya llevo una parrafada. Aun así, no prometo nada.

Total, mientras espero que me llamen (ya digo, cual Cleopatra en su diván) aparece Pobresuegradehermanomayor (también llamada Pobremadredecuñada, un cielo de mujer a la que desde aquí le mando un beso por si acaso me lee alguna vez). Lo primero que me dice tras darme dos besos, uno por mejilla: "con esas pintas no somos nadie". Lo dice por mi atuendo. Y, además, "te han dado el modelo minifalda". Y es verdad, encima de enseñar el culo según que pose, enseño las canillas. Me hace reír por la ocurrencia y me hace recordar que tengo, gracias a mi cigüeña, gran sentido del humor.

Total, se queda conmigo en la habitación mientras los otros dos integrantes de la comitiva bajan un momento a la cafetería (¡que valor!, a ver si encuentran el camino de vuelta) a tomar algo. Ellos, pobrecillos mios, no tienen por que estar en ayunas. Consiguen volver en unos minutos y ante mi asombro, y al poco rato ya me llaman para lo que nos ocupa: la operación. Se disponen a llevarme al quirófano
diligentemente, y todo porque la celadora si que parecía saber ubicarse por allí (nació allí o algo), y al llegar, esperamos unos instantes fuera. Todo el que por allí se asoma alaba mi buen humor y predisposición. ¡Es que soy novato en esto! les decía. No se cual es la oportuna predisposición en estos casos. A ver si me estaba equivocando y debiera haber estado uraño y desconfiado. Confieso que no me dio tiempo a leer el manual de bienvenida y, por eso, no sabia cual debía ser la actitud. Igual allí lo ponía.

Entro en la sala de quirófano, y a partir de ahí solo me relaciono con féminas. Es decir, me van a urgar en el pizarrin pizarrón y en la sala en cuestión, todo son chicas. Pues vale, así por lo menos se me anima y no me deja en mal lugar.



- Hoooombre, Blaaaas. Le estábamos esperando


- Sabia que no empezaríais sin mi. Si soy la alegría de la huerta

- Claro, usted es fundamental. Así que tiene litiasis. Pues vamos a operarle.

- (tranquilizome saber que no se habían equivocado de paciente, que tenían una idea de lo que padecía, y que sabían para qué estaba allí) ¡Bien!


- Vaya ... que bien se lo toma.


- Que remedio. Si solo sé eso. Aunque yo me lo sé con nombre y


apellidos. Se que me vais a operar de L-i-t-i-a-s-i-s  u-r-e-t-e-r-a-l  d-i-s-t-a-l  d-e-r-e-c-h-a, que me he aprendido ya la palabreja, sé que me vais a meter por ahí algo que, sin anestesia, me dolería mucho, sé que vais a ser buenos y profesionales,  y por lo tanto, sé que no voy a sentir nada (¿verdad?), ....... y poco mas.

- (aparece otro rostro en mi campo de visión, entre el que me estaba hablando y la luz del techo) Jajaja (esta vez la risa sonó sincera y deshinibida, a la par que gratificante). Bueno, pues vamos a operarte (ole, por fin me tutean; me van a tocar en lo mas intimo, pero por lo menos me tutean; un detalle, ole, ole y ole; ya era hora un ápice de confianza). Y podríamos hacerlo por varios métodos, pero en tu caso se aconseja hacerlo de manera endoscópica (
otra vez para los de la E.S.O.: técnica utilizada en medicina, que consiste en la introducción de una cámara o lente dentro de un tubo o endoscopio a través de un orificio natural -y tan natural, el orificio de mi picha-, una incisión quirúrgica o una lesión para la visualización de un órgano hueco o cavidad corporal) Efectivamente, no te va a doler (esto me sonó a música celestial) y si no hay complicaciones, tardaremos poco. Vamos a aplicarte la epidural. Podría ser por anestesia local pero como estas tan flaquito, mejor la epidural.

- Por mi, y no te lo tomes a mal, como si me dais con una botella en la cabeza. Mientras no sienta nada en el momento cumbre, haced conmigo lo que sea. Eso si, cuidadín al urgar por ahí, eh  ...... y empecemos ya, por favor


- Bueno, ya no. Tranquilo hombre. En unos minutos. Cuando te haga efecto la anestesia. Anestesia que, por cierto, aun no te hemos puesto
 

Me ponen la epidural y me trasladan cual elefante abatido (bueno cual cabrito abatido) a la mesa de operaciones. Aquello es como la Gran Vía pero con todos los transeúntes siendo tías y vestidas cada una de un color, o eso me parece. ¡Que empacho de genero (cosa que no me molestaba) y que mareo de colores (que esto si que era mas cansino). Tu ves, si me hubiera dado tiempo en la sala de espera a descifrar el curioso código de colores, eso que tendría a delantado. Pero ya era tarde. 

Todas aparecen y desaparecen de mi vida fugazmente ¡Que barbaridad! El sueño de un soltero empedernido. Una me toma la tensión, otra me pone un telón como en los teatros a menos de un centímetro de mis narices, otra me pega pellizcos en la piernas y me pregunta si siento algo (¿miedo vale? es que es lo que siento; jajaja se me ríe y a otra
cosa), otra me mete un liquido color raro por la vía abierta, otra me pone las piernas encima de lo que usan las parturientas, otra me da conversación (¡con lo que yo charlo!, pero no estaba yo en mi mejor momento), otra me mete ropa o que se yo por debajo de la espalda para que esté, según ella, mas cómodo, otra me llena el pecho de ventosas, otra me vuelve a pellizcar (aaay, golosona) ..... Total, parecía que todas sabían lo que hacían y estaban organizadas. Yo conté (no tenia nada mejor que hacer) por lo menos diez.

Se lo había dicho antes a los que deje afuera. "Seguro que me quedo dormido" "Si me tumban, me levantan las piernas y me tocan la pilila (aunque esté con la anestesia), yo me duermo fijo" "Pues mejor", me decían. "Así se te pasa el tiempo mas rápido". Efectivamente, me dormí (si yo me conozco) y pasado el rato escucho:

- Oye

- zzzzzzzz

- OOOOYYYYYEEEEE


- zzzzzzzz

- ¡¡¡OOOOYYYYYEEEEE BLAAAAAAS!!!


- zzzzz eeiinnn

- Ya hemos terminado, Blas

- ¿Ya? Pues enhorabuena. Y que ¿todo bien? ¿Cuanto hemos tardado? (como si yo hubiera participado en la proeza)

- Todo bien. No ha habido problema

- Pues no sabes cuanto me alegro jajaja (ahora rio yo)

- Y ha sido fácil y rapidito

- Ah, ¿y ahora que?

- Pues recogemos todo, te preparamos para que vayas a la sala de reanimación, y nada mas.

Me cambian otra vez a la camilla (la de ruedas) y entonces asoma la única cara masculina del proceso. Un celador joven (al menos mas joven que yo) y serio (o al menos mas serio que yo). Me despido de todas, que se vienen asomando a mi presencia una tras otra. Les doy las gracias por todo diciéndolas que a ver si me encuentro con ellas en otra ocasión pero en otras circunstancias. A ver si nos encontramos estando ellas desnudas también, en igualdad de condiciones. Ríen al escuchar mis sedadas ocurrencias e, incluso una, una gordita, bajita y simpatiquísima hasta me espeta dos sonoros besazos en la despedida, uno por mejilla. Total, me sacan al pasillo, donde me esperan mi Pobrehemanomayor, mi Pobrecuñada y mi Pobresuegrademihermanomayor. Me saludan, se interesan por mi y mi estado, se sorprenden de mi desparpajo y mi lucidez, y se despiden hasta luego. Hasta que salga de la sala de reanimación.

Me llevan a dicha sala a través de pasillos largísimos y deshabitados. Sé que empecé mi peregrinar en el ala izquierda y en la sexta planta. No sé donde estaba el quirófano, pero en otra planta (no creo que me pasearan en el ascensor tontamente). Lo que si puedo suponer es que la dichosa sala de reanimación estaba por lo menos en el ala derecha y en el sótano (o fuera del hospital, vete tu a saber). En todo ese peregrinar me asomo a mi bajo vientre y compruebo visual y táctilmente que se habían cumplido mis presagios; que me han sondado. Sigo escudriñando
y me empiezo a descojonar yo solo. Bueno con mi "alegre" compañía. Tengo toda la entrepierna con un color sospechosamente parecido al Betadine, eso que me di por casi todo el cuerpo horas antes, y me quité rápidamente después escaldandome vivo con ello porque me resultó pringoso. Resulta que debí aplicarme el mejunje solo en la zona afectada y, sobre todo, nunca debí quitármelo. ¡¡¡Si es para desinfectar!!! Ante esta reacción, me pregunta mi partenaire que qué me pasa (que si estaba loco, vaya), y cuando le cuento mi descubrimiento esboza una tímida sonrisa porque, como todo el mundo sabe, los olmos no dan peras.
  
Una vez relajado despues del ataque de hilaridad, me acuerdo de la película El Resplandor. Me viene a la cabeza la escena del paseo por los pasillos y me pregunto si, como al personaje, me van a dejar allí en medio de la nada. Y se cumple. Mi colega me deja tirado en medio de uno de esos pasillos, y en doble fila, y me dice: ahora vengo. Yo, cada vez que me dejan tranquilo y en posición horizontal, maxime si me adosan otra cama deshabitada, me pego una cabezadita. Es un clásico. Y eso sucedió. Al rato, minutos, horas o días (que se yo) vuelve y me empuja apenas 10 metros mas, que si llego a saber el destino ya voy yo solo asiéndome a las paredes, picaportes y resto de mobiliario. Entramos en una sala espaciosa y desierta, y conmigo se queda el "chorrito de alegría" que me viene empujando, y una enfermera con la misma cara de Merkel (no por nada; es que se le parece mucho). Incluso se lo hago saber y me dice que se lo comentan mucho. Osea que no estoy equivocado en mi apreciación aunque sea poco original y la pobre esté hasta los ovarios de tales comentarios; cosa que le noto. Me congratulo de la alegría del ambiente y me rindo de nuevo a los brazos de Morfeo y no del todo, porque escucho así de fondo toda la conversación de estos dos personajes. No sé cuanto tiempo estoy en mi duermevela pero la conversacion me arrulla cual cuento de la niñez. Que si hay que ver como están las cosas, que yo (por él) no estoy dispuesto a pasar por el aro, que mira cuantos gilipollas nos rodean, que hay que ver que meses de verano nos esperan, que mira que desfachatez tienen tal, tal y tal, que a mi me quedan pocos días para las vacaciones y estoy deseando perderos de vista (eso ella), que a lo mejor cuando vuelva esto se ha convertido en un todo a cien, que si bla-bla-bla, etc .....

Me vuelven a despertar, no se cuanto tiempo después y me dicen que me llevaran a planta. Les digo que estupendo, que ese parece el final de mi periplo y que estoy deseando concluir por hoy. Les comento que, menos mal que no soy un inspector de sanidad, ni amigo de una tal Puri, ni de un tal Alfonso (a los que habían puesto a caer de un burro durante mis sueños), porque ya les había valido el desahogo vespertino. Me explican que están un tanto quemados con lo que está ocurriendo en la sanidad española, cosa que entiendo perfectamente.
Me despido de ella y continuo con él hasta planta, encomendándome por el camino a San Cristóbal. ¡No veas que conducción temeraria y que derrapes, aceleraciones y frenazos se gastaba ahora el conductor! Estaría a pocos minutos del final de su turno. Al llegar a mi habitación, me esperan mis Ángeles de la Guardia (tres besazos fuertes y sentidos como tres soles).

A partir de aquí ya pierdo un poco la noción del tiempo. No se muy bien ubicar los acontecimientos. Claro, tantas experiencias intensas y yo sin reloj. No recuerdo quien se va antes y cuando regresan. Solo sé que es ya por la tarde, que yo continuo en ayunas y que tengo puesta una sonda (desagrabilísima, todo hay que decirlo) y un gotero, cuestiones éstas que me atan al camastro limitando mi capacidad de movimiento y mi animo. Por la tarde-noche se suceden las visitas (otros sendos besazos para los visitantes: Luismi, Isa, Tere, Esmeralda ...) que me acortan el tiempo y me entretienen sobremanera. Llega a haber hasta 8 personas y conmigo 9. Tal es así que cuando llega una enfermera (de esas de las que suelen poner en el turno de noche, digamos que "especiales"), hace un comentario jocoso al respecto y desaparece al instante al notar lo animado de la velada. Esto me lleva a una reflexión que formularé con preguntas retóricas pero directas: ¿Quien gestiona los turnos? ¿A quien se le ocurre poner en el turno de noche a los mas antipáticos, a los menos eficientes, a los más quejicas y malhumorados, a los que tienen menos interés en aparecer en tu vida hospitalaria, a los menos veloces cuando se les llama con el pulsador, etc?. Más allá de todo
esto, ¿qué fue antes el huevo o la gallina?. ¿Están en el turno de noche porque son así, o son así porque están en el turno de noche?. Sea como fuere, el caso es que al final de la noche llega la cena. Describir tan suculento aporte alimenticio no me llevaría más de dos lineas. Así que lo omito en este momento por no provocar "envidias".

Todos se marchan, los últimos mi Pobrecuñada y mi Pobresobrinomayor, y quedo por entero al arbitrio de mis voluntades que no pueden ser muchas porque mi capacidad de movimiento queda limitada como ya dije. Me trago todo lo que sueltan por la tele y hago zapping como nunca en mi vida. No tengo sueño, no puedo tenerlo porque me he pegado tres siestas matutinas reparadoras, y tampoco hambre (mas bien el estomago revoltoso por la cena). Lo que si tengo es un mono de tabaco impresionante y no dudo en urdir un plan para satisfacer mi necesidad, aun con mi sonda y con mi vía abierta.
Cuando me propongo algo, aunque sea disparatado, soy capaz de cualquier cosa. Consigo quitarme el mono, y varias veces. No me preguntéis como; resultaría surrealista e inverosímil. El caso es que una vez animado y liberado de mis cadenas sanitarias (la sonda y la vía; no me las quite, eh, simplemente las hice llevaderas, nunca mejor dicho), me dispuse a dar una vueltecita ya de madrugada por el hospital a la espera de que me llegara el cansancio (el sueño parece que no iba a aparecer). Otra retórica reflexión: ¿Por qué extraña circunstancia la lista de lo prohibido excede con creces la de lo permitido? ¿Y por qué ese afán en comunicártelo tanto oral como por escrito? ¿Por qué existe la figura de personal sanitario- policía-juez-carcelero preocupado por investigar si estas haciendo lo correcto, que parece perdonarte la vida y que te impone (casi) una penitencia? A partir de este momento, tomé la firme decisión de no colocar mi aliento (mi cuerpo entero, mas bien) a menos de un metro de la nariz de nadie en una temporadita. 

Un hospital, de madrugada, no es precisamente la Ruta del Bacalao. Máxime cuando la edad media de quien te rodea, pacientes de Urología, ronda los 70 años y no dispone de mucha variedad de género. No me equivoco ni exagero si digo que, al menos esa madrugada, yo era el único "marchosillo" habitante del lugar. Mi principal preocupación en mi nocturno deambular autónomo era el de saber volver al nido después de la experiencia. No me encontré con (casi) nadie. Al menos, nadie me vio. Ni paciente, ni sanitario, ni seguridad, ni familiar de paciente, ni medio-pensionista. Todos dormían, menos yo. La banda sonora de la película se apañaría con una sucesión de ronquidos espasmódicos y variados. 

Ante el plan nocturno que se me proponía, decido volver y el caso es que lo conseguí no sin cierta dificultad (uno fue scout; pero eso de los puntos cardinales, las constelaciones y las estrellas no te sirve de mucho en los pasillos de un hospital, lo aseguro) y eso si, cansado ya. No somnoliento, pero si cansado. Y esa es otra. ¿Como se las puede arreglar alguien que duerme habitualmente boca abajo con una sonda (ahí) y con una vía abierta (allá)? ¡¡ Kamasutra!! Manifiéstate ante mi, por Dios. Échame una mano. ¿Pues sabéis qué?: decidí que lo mejor era poner la cama con la parte del dorso hacia arriba, el culo para abajo y los pies para arriba también. Cómodo, ¿verdad?. Y todo eso porque pensé que, si en lo inconsciente de mis sueños decidía volverme hacia abajo con la consiguiente liadera de cables, encontraría mayor dificultad en esa postura (a menos que fuera hábil contorsionista, que creo que no). Descubro las mil y una posiciones de una cama de hospital y río a carcajadas en el silencio de la noche (cualquiera que me escuchara, fliparía) viendo lo absurdo del momento y pensando que, si se me va la mano con el mando, me quedo cual sandwich vegetal porque, entonces, eso es precisamente lo que hacia, vegetaba. Una terrible aprensión me asalta y temo que al darle a uno de esos botones o bien el respaldo caerá a plomo, o lo de los pies se subirá de golpe o lo peor de todo se plegará en V y me atrapará dentro. Y ahí estoy yo, a las tantas de la madrugada, accionando todos los botones del mando e intentando encontrar la postura mas incomoda, la que me hiciera evitar volverme boca abajo. Lo consigo y, después de unos segundos viendo la (aburrida) programación nocturna habitual, quedo hecho un 4 casi perfecto y dormido boca arriba.

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Me salto algunas horas, con sus consiguientes experiencias, y paso a mi salida del hospital. Esa mañana despierto temprano, a las 7 o así. La tele continua encendida dándome cobertura informativa de cuanto sucede en el exterior.
A las 8 y pico o así aparece mi urólogo con una chica (medico yo creo también; y sordomuda, porque no articuló palabra. Bueno sí, dijo hola la muchacha) y me comunica que esa misma mañana se producirá el tan ansiado alta. Se presentan ante mi como José Luis Moreno y su muñeco Monchito, el de la voz de afeminada. Él, como mal ventrílocuo que parece ser, no para de mover la boca emitiendo sonidos; y ella, como inexperto muñeco, ni se mueve. Miento; ella si que mueve la boca, pero no emite sonido. ¡¡Y es que masca chicle!! ¡¡¡Sólo para confundirme!!!. 

Como ven que la bolsa que contiene mis desechos líquidos está llena y de un color sospechosamente no amarillo (granate más bien), acuden a la enfermera para que me la cambie, y le dan instrucciones (él; ella ya dije que no habla) respecto de qué cosa meterme vía intravenosa. Me pone encima de mi abdomen sendos papeles a los que tengo que adosar sendas firmas. ¿Por qué te piden consentimiento-permiso para todo lo que hacen contigo? Que ocurre, .... ¿es que necesitan apoyo moral?. En lugar de tanta firmita, ¿no bastarían sendos golpecitos confianzudos en la espalda? Y, por otro lado ¿Por qué no le explican al personal sanitario el concepto de "lo urgente"?, porque su concepto de ello no coincide con lo escrito en los diccionarios. Si resulta que debía abandonar el hospital aquella misma mañana, ¿por qué me da la impresión que algunas enfermeras (bastantes) no lo sabían o se hacían las locas?. 

Aparecen por allí las que te traen el desayuno, bueno el purgante (café) y el mojante (galletas insípidas). Aparece la que te trae la ropa y ante la información de que, probablemente (ya no estaba tan seguro), abandonaría el hospital antes de la puesta de sol, me deja únicamente la famosa toalla exfoliante y una esponja que vengo notando que no absorbe líquidos, es mas bien como una bayeta. Aparece la que friega la habitación con una marcha y unas ganas de conversación inusuales a esas altas horas de la mañana. ¡¡que energías, por Dios!! Aprovechando que acababa de limpiar el baño y que el presunto café estaba surtiendo sus efectos (¿el efecto de despertarme? noooo; el de provocarme una súbita y urgente evacuación) decido ducharme y dejarla con sus quehaceres domésticos. En eso que aparece la enfermera (la mas simpática y diligente):

- ¿Dónde va?

- Te he dicho que me tutees, por favor. Que me hacer más viejo

- Bueno, pues ¿dónde vas?

- Al baño. Pretendo ducharme (no le iba a hablar de mi incontinencia; no queda nada romantico) 


- ¿Y vas con la bolsa de la sonda en una mano y con la bolsa del antibiótico en la otra?.

- ¡Que remedio!. No encuentro otra forma mejor de hacerlo

- Anda, anda. Ven que te voy a quitar la sonda y como tengo que cambiarte el antibiótico, te lo quito y luego vengo con el nuevo


Aquí surge otro de los momentos surrealistas de mi estancia hospitalaria. Allí que me hallo yo, con una bolsa en cada mano, de pie y con las piernas abiertas, con la falda "remangá" y como en la canción, luciendo las pantorrillas, y con mi enfermera casi de rodillas tratando de pegar el (temido por mi) estirón desde mi sufrido apéndice. A la escena hay que añadir que la limpiadora deja de accionar la escoba y clava sus ojos en mi entrepierna. He de decir que la experiencia no resulto ser tan desagradable como pensaba. ¡Que tacto tiene mi enfermera favorita! ¡¡Es mi ídola!!

- Ves. A que no ha sido para tanto

- Pues no. Eres un sol (me tiene enamorao esta chica y, después de tantos momentos íntimos, mucho más)

- Es sólo experiencia. Y, además, la mente es la que funciona jaja

(si supiera esta chica hasta donde llega mi mente si la dejan, y mi imaginación)

Total, que me meto en el baño y procedo a mi ducha. ¡Mucho mejor!. Usar las dos manos para ducharte no tiene comparación a sentirte esposado. Salgo después de usar la toalla exfoliante y al ratito, como si me estuviera esperando, llega mi enfermera favorita. Por cierto ¿a que no sabéis como se llamaba mi enfermera favorita? ¡que tremenda desfachatez! Se llamaba Dolores. Yo ya le decía que no le pegaba el nombre, que Remedios, Milagros, Barbara o incluso Amor serian mas apropiados, y ella me decía que le habían hecho
ya demasiados chistes al respecto. Nunca quise ser poco original ni hacer mas mella en el asunto y siempre pasaba a otro tema, no sin que se me escapara cierta sonririta burlona y socarrona cada vez. Me pone el antibiotico novedoso y me deja solo. Notad que en ningún momento hablo de acompañante en mi habitación. Uyyyy, si hubiera habido acompañante, necesito bastantes parrafadas más para explicar mi estancia hospitalaria porque seguro que me hubiera dado mucho juego. Pero no lo lamento. Las enfermedades, mejor pasarlas en solitario. Paso la mañana viendo la tele (Espejo Publico, Las Mañanas de Cuatro, Al Rojo Vivo, y tal) mientras llamo a casi todos con la buena nueva de mi futura alta hospitalaria. Muchos se ofrecen a venir y acompañarme en tan esperado momento pero, educadamente, declino todos los ofrecimientos porque entre otras cosas ...... ¡¡¡no sé cuando se va a dar!!! Me dicen que para después de comer, pero nunca se sabe. 

Llega mi "comidaporllamarlodealgunamanera", comida que aparto con desdén tras una breve visión aérea. Nada de lo que traen se puede masticar. Bueno, tal vez, los cubiertos de plástico y dos lonchitas de pavo que encuentro escondidas en un tupper-tipoKinder. Me tomo sólo la cuajada. ¡¡Y eso que no me gusta!! ¡¡¡Que manía a que me aficione al pavo!!! porque ya me lo trajeron en la cena anterior. ¡¡¡Si no lo pruebo ni cuando toca!!!, por Navidad.

Aparece la enfermera, mi favorita no, otra; y con cara de sargento de la Legión que me recrimina, no sin cierto automatismo en sus palabras (ya tenia experiencia en ello, vaya), no haberme portado bien con la comida. Le digo que la comida tampoco se ha portado bien conmigo y que llega tarde, que no va a poder castigarme sin postre. Después de la de cal, siempre suele venir la de arena, o al revés (nunca supe cual es la buena) y me dice que llegó la hora. Que me quitarán la vía y que, tranquilamente y sin hacerme el valiente, me vaya vistiendo de calle. Que vaya recogiendo mis cosas pausadamente y que abandone la estancia cuando crea conveniente sin tramite alguno previo. Desde que me quitan la vía hasta que estoy vestido y con la maleta hecha no median ni 10 minutos. ¡pos no tenia yo ganas! Tardo mucho mas que todo eso esperando en el pasillo a que aparezca mi Dolores para despedirme de ella. ¡Que maja!¡y que simpática hasta el final! Si es que me tiene enamorado, como le digo en mi despedida provocando el rubor en sus mejillas y el brillo en sus ojos. Después de sendos piropos profesionales, anímicos y físicos (completita ella en sus cualidades, y completito yo en mis halagos) me despido, agradeciéndole su buen hacer y su mejor decir en mi visita hospitalaria.

Según voy saliendo, sin saber muy bien por donde, solo tengo en mente una cosa: fumarme dos cigarros seguidos, o más (ya vería). Es lo primero que echo de menos. Salgo, cruzo la calle y enciendo el
primero de mis pitillos. Hace un calor horrible en aquella acera y pega el sol de lo lindo. Me meto en los soportales de la cafetería y continúo llamando a gente con la buena nueva ya efectiva. Declino amable, sincera y nuevamente los ofrecimientos de voluntariosos chóferes improvisados y entro en la cafetería para degustar un café de los llamados "en condiciones", con su crema, calentito y su doble de azúcar. Decir que la cafeteria se encuentra situada en el mismo edificio por donde se acceden a los trenes de cercanías (no al metro). En esto que se me acerca un tipo con peor cara que los que he venido viendo estos días en el hospital y me pide dinero para un presunto billete a Burgos. El caso es que me sonaba su cara; era la misma del tipo que en agosto pasado me pidió dinero en la Estación Sur de Autobuses para otro presunto billete a Burgos (había cambiado el lugar de trabajo, pero ni de gremio ni de destino). Me conmuevo nuevamente 10 meses después, me solidarizo y tras disertar unos instantes con él de lo difícil que resulta ser conseguir un billete a Burgos desde Madrid, ya sea en tren o en autobús, entro definitivamente en la cafetería. Una vez dentro, me animo a un segundo café y hasta me pido dos bollos, acto inusual en mi pero, como no había comido. Dos cigarros, dos cafés y dos bollos. Sé que ese no debiera ser el orden pero así se dio la tarde. El numero dos me perseguía. Noto también como, de un máximo de diez, el nivel de la batería de mi móvil esta en el ...... (siiiiii) dos. En ese momento recapacito y advierto como en ningún momento creo recordar haber cogido el cargador del enchufe próximo a mi cama, donde ha vivido todos estos días. No me digas. ¡A que me he dejado el cargador en la habitación y debo volver a buscarlo con la consiguiente contrariedad manifiesta!. Urgo en mis pertenencias y compruebo fehacientemente que si, que definitivamente si, ....... que soy un tremendo idiota.

Para no hacer el final excesivamente tedioso, no os contaré:
- si di con mi antigua habitación
- si dicha dependencia se hallaba de nuevo ocupada
- si allí seguía mi cargador
- si me tropecé de nuevo con "mi" enfermera favorita
- si me encontré con algún familiar o amigo despistao
- ......... si alguna vez puse fin a mi experiencia hospitalaria

LO DEJO PARA UN PRÓXIMO POST



13/07/13 Los piropos


¿Qué si he formulado algún piropo alguna vez? Pos claro, pero piropo-piropo, no aquello de "te voy a comer to lo negro". ¡¡Pero bueno ¿que clase de piropo es ese?!! Y sobre todo, ¿qué espera que diga la destinataria de tamaño halago? "Hombre, .... si me lo dices así de bonito. Venga de acuerdo".

No obstante, se me debe estar esfumando la españolidad por todos los poros. Eso creo, al menos. Igual nunca fui español del todo y no lo he sabido. Recuerdo que en mis años mozos recurría a este fenómeno espontáneo y, tal vez, a causa de la disposición de hormonas saltimbanquis que poseía; pero, últimamente, no lo practico mucho o, mas bien, lo tengo en desuso. Y ¿por qué digo esto? Porque el otro día estaba yo en una terracita madrileña a buena hora de la mañana esperando a un buen amigo mientras me tomaba mi café matutino, ese que me conecta a la realidad, y en la mesa contigua se encontraba un "típico español" (sólo también él) haciendo cosas que hacen los "típicos españoles". Es decir, piropear a todas las que pasaban por allí sin discriminación alguna, fueran solas o acompañadas, fueran agraciadas o no, jóvenes o mayores, enseñaran pierna o vistieran con burka. Ya sabréis que el típico español, máxime si está "alegre" (como estaba éste del que os hablo) y, sobre todo, si está reunido con más "típicos españoles", es una especie por la que no debemos temer su extinción. Las nuevas generaciones aprenden de los grandes maestros que, además, como nunca se jubilan ..... pues no se extinguirán. Con esto quiero decir que su numero puede ir, incluso, en aumento. 



Yo, sobre todo esto del halago intergénero, he llegado a varias conclusiones:


== A mi, lo que se dice a mi, no me han alabado nunca el físico abiertamente. Otras cosas si, pero no precisamente el físico o solo de soslayo. Últimamente, he de decir que cuando salgo de la ducha matutina y me asomo al espejo, aun con vahos, lo entiendo perfectamente. En cualquier caso, será por la generación que me ha tocado vivir; será que me he relacionado mucho con féminas de la O.N.C.E; será que las chicas con las que me tropiezo no son nada lanzadas (llámalo equis); lo cierto es que mi físico no ha sido muy considerado en general. Si me preguntaran ¿ y a ti te han dicho muchos piropos? Yo tendría que contestar ¿Y cuantos son muchos? ¿Muchos comparados con que o quien? (Aquí me acuerdo de un brillante chiste del genial Gila que decía que cuando le preguntaban que como estaba su mujer, él contestaba siempre: "¿comparándola con quien?"). Bueno, pues eso ¿cuantos deben ser muchos?. Haciendo un somero balance, puedo concluir que en verdad, de pequeño ellas me trataban de alabar diciendo lo trasto que era; de joven me definían como simpático; y ahora me describen como interesante. ¡Cualquier cosa menos referirse a mi físico!. Lo mas curioso que me han dicho nunca refiriéndose a mi físico, que yo recuerde, ha sido: "que bonitos pies tienes". ¡¡Ahí queda eso!!.
Y eso me lo dijo una adolescente siendo adolescente yo también, en una playa desierta después de una tremenda juerga nocturna y, entiendo yo, con decididos fines de intercambiar fluidos (porque ese fue precisamente el desenlace de la historia) y porque por algún sitio debió pensar que tenia que romper el hielo. Lo que no debia saber es que no era necesario tamaño artilugio de tirada de trastos porque el hielo estaba más que roto; o más bien ya desecho, si yo ya andaba hirviendo y el sol empezaba a elevarse y calentar. Digo yo ......: ¿referirse a mis pies con fines lujuriosos, puede considerarse piropo o simplemente estrategia?. Lo que si debo decir es que a mi, aunque solo sea por puro equilibrio de género, nunca me ha dado por los piropos indiscriminados. Selecciono la "víctima" y, mucho más, el momento. Realizo lo que se podría llamar una sensata y honesta gestión de piropos.

== Los verdaderos piropos molan, yo creo, son endémicos de este curioso país y de uso (casi) exclusivo del genero masculino. En esto, deberá avanzar mucho mas el siglo para que se produzca una efectiva paridad entre sexos. En otras lenguas, incluso, no existe ni siquiera traducción del concepto y claro, será porque no se da el fenómeno porque si no, habría que ponerle un nombre, lógicamente. En ingles por ejemplo, solo existe el "compliment" pero es mucho mas formal y protocolario que el piropo nuestro que, dicho sea de paso, admite múltiples formulas, fines y destinatari@s.


== Hay una
(creo yo) equivocada corriente de pensamiento que los consideran machistas o desconsiderados. Pero tenemos que tener en cuenta que existen piropos de muchos tipos que, así a grosso modo, podemos clasificar en dos categorias: agradables o no. Los agradables, oportunos y sinceros no deberían considerarse machistas.

== Luego, los piropos llevan implícito una consideración mayor, muchas veces no suficientemente apreciada. A saber: si te piropean es que te han visto. Y no solo te han visto sino que te han mirado con lo que ello entraña de exclusivo y especial. Parece una obviedad, pero si alguien utiliza su vista para observarte, su mente para pensar lo que te dice (esto a veces no es así, porque algunos piropos son como chascarrillos; no se piensan, vamos) y su boca para expresarlo, eso de entrada, ya es digno de agradecer. Destina bastantes partes de su cuerpo al ensalzamiento del ego ajeno. ¿O no?.







== Entrando más en materia, y sin ánimo de parecer resultar un crack en todo esto, que no lo soy, debo reconocer que no todos los piropos son iguales:

 


- Tenemos el piropo-arriesgado que es del tipo:
"Te voy a comer (¡y dale con la gastronomía!) lo que nadie te ha comido" Pues te arriesgas claramente. Te arriesgas a que te contesten: "Pos como no me comas el bolso (o los zapatos) ....."

- El piropo-elevador de moral.
Por ejemplo, pasas ya de los cuarenta años, deambulas por delante de un colegio y un@s adolescentes te llaman simplemente "guaaaaap@". Bueno, pues te alegra el día y te pegas unas risas, también ¿porque no? Sabes que no va a llegar mas allá la cosa, pero te alimenta el ego.

- El piropo-cumplido.
Este es el que se formula por compromiso y que se percibe por el sujeto pasivo también así. Quien te lo suelta te lo dice como quien ve llover; y a quien lo recibe le resbala olímpicamente de tal manera que a los pocos segundos ya se le ha olvidado. Suele usarse mucho en bodas, bautizos o comuniones y como reconocimiento al esfuerzo que alguien hace para parecer mas atractivo sin serlo. Es el típico piropo que todo el mundo usa y que todo el mundo recibe por igual. Podríamos denominarlo también piropo-hipócrita. Suele usarse entre signos de admiración y son del tipo: "¡Que guapa estas!""¡Que elegante!""¡Que bien te sienta ese traje!"

- El piropo-venga vale no me comas la oreja.
Es un piropo que se da mayoritariamente en el ámbito laboral. Y es del tipo: "Como tu eres tan majo, tan inteligente, tan decidido, tan capacitado, tan bla-bla-bla ......... ¿podrías hacerme este o aquel favor? Es un tipo de piropo que según avanza la frase, ya sabes como va a terminar. No lo tienes mucho en cuenta y, por qué no decirlo, no compensa para nada.


- El piropo-salir del paso.
Que es el que se suele dar cuando una mujer le pregunta a su pareja, después de varios años juntos y habiendo confianza, que con cual de los vestidos que le enseña está mejor. Y su pareja le dice: "Estas guapa con cualquiera. Estas estupenda te pongas lo que te pongas". Este piropo, también hay que decirlo, no suelen captarlo las mujeres como tal porque lo que realmente perciben es que siguen con el problema y deberán decidir ellas. Se sienten cual toro en la plaza en el ultimo tercio.

- El piropo-inesperado.
Aquel que te dicen cuando crees estar peor, cuando piensas que estás mas cutre vestido, mas desarreglado o más desaliñado. Este piropo, después de la desconfianza inicial (¿me querrá pedir algo?) suele dejarte un grato sabor de boca para todo el día.

- El piropo-retroactivo.
Es el que te formulan refiriéndose al pasado. "Que bien estuviste anoche" "Cuanto me gusto lo que hiciste la semana pasada" "Que buen consejo me diste". Es un piropo además de larga duración porque sueles recordarlo cada vez que ves o te relacionas con esa persona que un día te lo formuló, y lo relames de nuevo.

- El piropo de efecto secundario.
Es un piropo que se fórmula en el presente pero que no tiene verdaderos efectos hasta el futuro, hasta que no te das cuenta de que, lo que verdaderamente te han dicho, es un piropo. A mi un día me dijeron chico-asterisco y yo, por no preguntar, me fui ese día a mi casa pensando que narices era lo que realmente me habían dicho. Luego caí por el contexto de la conversación que lo que realmente me quisieron decir es que era una persona que siempre añadía o proporcionaba algo en una situación; porque un asterisco siempre añade algo o proporciona utilidad. Tuve,  para no quedarme con la duda, los santos bemoles de preguntarle otro día a quien me lo formulo que qué quiso decir y corroboró mi idea. Ese, concretamente, me gustó mucho por original y currao.

- Y por ultimo, y por no volverme pesado hablaré del piropo-vergonzoso.
Este también resulta muy reconfortante si se formula bien y parece sincero. Es del tipo: "No me atreví a decirtelo el otro día que te vi pero .......(aquí colocamos el halago)". Este piropo lo reúne todo, porque es inesperado, suena sincero y suele referirse a cuestiones contundentes. Es el piropo-sumun o piropo-elaborado.



14/07/13 ¡que suerte tenemos los varones! y sin apenas notarlo  


Me ocurrió ayer. Salgo de casa, cruzo la calle y me encuentro una aglomeración de féminas de todas las edades, formas y colores (había una negrita, de ahí lo de los colores). Estaban dispuestas a la entrada de una dependencia municipal en donde se dan clases de todo tipo, desde guitarra a aerobic pasando por yoga o inglés. Dado que no podía bajarme de la acera por la circulación, me decidí a cruzar el enjambre teniendo que rozarme con alguna o tocarla para pedirle paso. Lo hice no sin cierta dificultad pero con la naturalidad y soltura necesarias. Según me alejaba de ellas después del suceso me puse a pensar (y diréis vosotros: "este tio está zumbao") y a filosofar respecto a lo que acababa de suceder. Acababa de cruzar una aglomeración femenina respirando estrógenos y progesterona a pleno pulmón y para nada me sentí violentado. Y entonces, concluí: esto que acabo de hacer yo, resulta imposible para cualquier mujer en condiciones similares; es más, no se atrevería a hacerlo. Se tira hacia los coches. En una caminada de diez metros escasos, rodeada sólo de hombres, cualquier mujer del planeta encuentra dificultades. Al andar esos diez metros escasos, se sentiría como una gacela paseando entre leones. Mirada por todos. Medida. Analizada. Su cuerpo, sus nalgas, sus senos, su cabello, sus zapatos, su barriga. Todos se la quedarían mirando y en el proceso hasta "arrimarían paquete". Luego me da por multiplicar esa sensación por (casi) todos los días de una vida, desde la adolescencia hasta que el buen ver empieza a decaer por pura edad y me parece terrible; cansino también. Sé que es difícil entender esto nítidamente como violencia sexista, como violencia de baja intensidad, pero cuando menos es desagradable y hace que la mujer deba tener al menos una neurona destinada a estos fines. Nosotros, los varones, esa misma neurona la tenemos ociosa. Y vale, ellas están acostumbradas pero como dice el refrán: mal de muchas (de más de medio planeta haciendo cuentas), consuelo de tontas. Imaginemos a una joven, en top-less o no, en cualquier playa sintiendo los "puñales" de varios y diversos ojos a su alrededor. Cierto que habrá alguna mujer con cierto afán excibicionista (incluso estaría en su pleno derecho), pero no sé por qué me da que no son muchas. Las gusta sentirse deseadas (creo) pero no escrutadas, analizadas, inquiridas.

El privilegio de resultar invisible parece destinado solo a los varones (o a bastantes de ellos; a los no-Adonis). Intentemos imaginar un mundo donde, por cinco mil años, todos los hombres fueran subyugados, violentados, observados, limitados, controlados. Intentemos imaginar un mundo donde por cinco mil años, sólo mujeres dictaran las normas, las formas de relación, la cultura, las directrices. Sé que es difícil imaginar un mundo al revés pero hagamos el esfuerzo. Intentemos por un instante imaginar un mundo con una educación hecha por mujeres, una Historia o una Ciencia hecha por mujeres; un mundo hecho por mujeres.



En su texto “Una habitación propia”, Virginia Woolf describe por qué sería imposible para una hipotética hermana de Shakespeare escribir de forma genial como él. Woolf dice: “Cuando leemos sobre una bruja siendo quemada, una mujer poseída por demonios, una mujer sabia vendiendo hierbas, creo que estamos mirando hacia una escritora perdida, una poeta anulada.” Desde el inicio del patriarcado, hace 5 mil años, las mujeres no tuvieron libertad suficiente para ser científicas o artistas. Woolf explica: “La libertad intelectual depende de cosas materiales. Y las mujeres fueron siempre pobres en eso, no por 200 años solamente; sino desde el inicio de los tiempos”. Ese argumento no sirve solamente para mujeres: negros, pobres y otras minorías no podrían ser geniales poetas pues, para eso, es necesario libertad material. Aunque el mundo esté en proceso de cambio, lento pero persistente, todavía existen desgraciadamente menos oportunidades y reconocimiento para que las mujeres y las minorías ejerzan cualquier ocupación intelectual. Lectores de una página web sobre ciencia todavía suponen que su autor es siempre hombre, y comentaristas de televisión o periodistas no consideran las manifestaciones culturales que vienen de una favela como cultura de verdad. Estamos aún repletos de prejuicios y los que ahora habitamos este mundo, me temo que lo abandonaremos sin haber podido arreglar este desaguisado.

Es cierto. Hoy la vida es mucho mejor para la mujer, principalmente para la mujer occidental. Pero, incluso si la mujer es libre y exitosa, y vive en una metrópolis cultural equilibrada, todavía sienten en la piel las consecuencias de estos cinco mil años de discriminación como una losa. Y si
alguien quiere ver esa desigualdad, no necesita ir a los libros de Historia. Sólo tiene que encender la televisión. Notará que nos bombardean casi costantemente con mensajes subliminales cargados de machismo (muchas veces desde las propias mujeres; a estas últimas que las den pero que dejen vivir en paz a las restantes) sin que lo percibamos claramente. Las mujeres aun hoy sufren toda una adolescencia entera por no comportarse de manera femenina. Por no tener senos. Desde pequeñas tienen (cierto en las sociedades avanzadas menos, pero el mundo es muy grande) su sexualidad reprimida por la familia, por la sociedad y por los medios. Tienen que escuchar que no son tan productivas o eficaces porque son muy emocionales y sufren de síndrome premenstrual (SPM). Son esclavas de la depilación (sarna con gusto no pica, desde luego) y son miradas diariamente con lujuria cuando se ponen shorts, minifaldas o blusitas sin mangas. Están casi obligadas a usar sendos maquillajes sólo porque la televisión y la publicidad muestran mujeres maquilladas, esculturales y divinas, y por lo tanto es muy común sentirse (y ser percatadas como) feas con la cara limpia. Nosotros, los varones, ¿Sabemos lo que es el maquillaje? Apenas ayer mañana empezamos a saber de su existencia. Hay un producto para dejar la piel homogénea, uno para esconder ojeras, otro para esconder manchas, otro para dejar los cachetes colorados, otro para destacar las cejas, otro para destacar las pestañas, otro para colorear los párpados, otro para colorear los labios. ¿Cuánto tiempo pasan los varones aplicándose estos productos en la cara sólo por su jefe o porque en su ‘primer encuentro’ lo van a encontrar feo con la cara limpia?

Cuando están en el metro, las mujeres procuran habitar un lugar seguro para evitar que alguien las roce o intimide. ¿Los varones tenemos esa necesidad? Cuando van a reuniones de familia, las preguntan porque están tan flacas o tan gordas, y si tienen novio (como si ese fuera su porvenir). A un varón, le preguntan qué está estudiando o en qué está trabajando. En la televisión el 90% de los anuncios las estereotipan. Casi ninguna
película antigua las representa o pasa el reconocido Test de Bechdel. Hasta apenas el siglo pasado, mientras el hombre comparaba su pene con el de sus amiguitos, a ellas las enseñaban que masturbarse era muy feo y que si usaba faldas cortas no se estaban dando a respetar. ¿Cuánto tiempo tardaran (en el resto del mundo; menos en el primer mundo) en librarse de la represión sexual y convertirse en mujeres emancipadas? . ¿Cuántas veces tendrán que escuchar aun al conducir que "mujer tenia que ser? ¿Y usted, lector varón, cuando es abordado por un tipo de forma hostil en la calle, piensa “por favor, que no se lleve mi movil” o “por favor que no me viole”? Puede que parezca que exagero, pero no es así. No al menos en el resto del mundo. Una mujer blanca, hétero, de clase media y en un país "civilizado" sufre menos todo esto pero, insisto, el mundo es muy grande. La negra sufre más que la aria. La pobre sufre más que la burguesa. La oriental sufre más que la occidental. Pero todas ellas sufren del mismo mal: ningún país del mundo trata a sus mujeres tan bien como a sus hombres. Ninguno. Ni Suecia, ni Holanda, ¡ni Islandia! En todo el mundo civilizado sufren discriminaciones, tienen menos acceso al trabajo bien retribuido,  a la política, etc ....

¡¡¡ En todo el mundo existen todavía demasiadas hermanas de Shakespeare !!!.





17/07/13 ¿que tipo de sociedad estamos construyendo?


Ayer me dispongo a ir a comer a un pequeño restaurante regentado por un muy buen amigo mio con el que he compartido numerosas penas y alegrías, sobre todo suyas, y que se encuentra relativamente cerca de mi domicilio. Como se encuentra relativamente cerca, cada vez que voy, dispongo de mi moto para demérito de mi ejercicio deambulatorio y porque soy un vago "redomao". Pero ese es otro tema. El caso es que en mi itinerario me cruzo con varios semáforos (no muchos) y estando en uno de ellos esperando el gratificante color verde noto como tres adolescentes, o tal vez menos que eso, cruzan la calle a la carrera ante el temor de que su indicativo se tornara rojo. Ante tal derroche de energía, y precisamente por ello, observo como una prenda de un color que haría daño a cualquier pupila cae al suelo desde uno de los bolsos playeros de una de ellas. Ante eso me pongo a gritar como un descosido, a tocar el timbre y a hacer aspavientos sin resultado alguno. Le digo a algún transeunte que las pare o avise sin que me hagan mucho caso y, ante la certeza de que es mucho mas fácil que yo haga la tarea a intentar explicarla, me dispongo a coger la prenda del suelo (que ahora y de cerca adivino como una blusa o camiseta cortita) y a perseguirlas por una calle que no estaba prevista en mi itinerario. Según las persigo gritándolas y tocándolas el pito (el de la moto, ellas no disponen de pito jaja) comienzan a correr en varias direcciones confundiéndome en el sentido de que ya no se a quien se le calló verdaderamente y a quien debo seguir. Eligo a una víctima para proseguir mi persecución, la mas cercana y torpe en el trotar, llendo por dirección prohibida, por encima de la acera, driblando transeuntes malhumorados, etc ... hasta que casi la acorralo entre unos coches aparcados. Según llego a su encuentro, la tengo  que pedir que no tenga miedo y que me escuche, por favor. Hasta aquí la situación se estaba volviendo un tanto subrealista. Como ya reconoció la prenda fosforescente de su amiga (no era de ella) atendió a mis requerimientos con una actitud entre sosegada y extrañada. Le entregué la prenda no sin antes preguntarle el motivo de la desbandada. Me contó que estas tres chicas venían siendo molestadas por un chico montado en moto que las instigaba, gritaba y molestaba casi a diario. Y yo le decía mientras se acercaban las otras dos sin saber exactamente que pasaba:

- Y ese chico ¿tiene barba?
- No
- Y, como yo, ¿peina canas?
- No (reía ya)
- Y ¿dispone de una moto como esta?
- Tampoco (continua riendo)
- ¿Y es tan majo y apuesto como yo? (esta pregunta ya la hice para que se meara directamente)
- Claro que no (ya eran carcajadas espasmódicas) 

Total, que recuperaron su prenda y se fueron comentando el incidente entre risas flojas. 
Esto me lleva a la reflexión de que sociedad estamos creando. Una sociedad en la que unas adolescentes huyen despavoridas ante el reclamo de un individuo desconocido. Una sociedad donde la gente no se entera y en la que cuesta mas que te hagan un favor (parar a las chicas) que hacerlo tu mismo (perseguirlas saltándote todas las normas de circulación). Una sociedad donde la gente se molesta porque gritas e irrumpes en sus vidas aun por fines legítimos, que no legales. Una sociedad en que la "edad del pavo" te impide agradecer los buenos gestos con un simple gracias. El segundo en el que me vi, plantado de pie en la calle, con la moto encendida en la acera, preso de las miradas inquisitorias de cuantos por allí pululaban (incluso en los balcones) y observando como tres adolescentes se alejaban riendo a moco tendido ......... NO TIENE PRECIO. Solo hubiera faltado que apareciera por allí la policía y tuviera que explicárselo.





19/07/13 ¡¡¡ que malo es el alcohol !!! 

 

Me encuentro solo en casa haciendo lo que vengo haciendo solo en casa últimamente, es decir, nada. Me dispongo a encenderme un cigarro y noto que ¡¡¡albricias!!! es el último. Miro el reloj y son las ocho y cuarto de la tarde. Determino que lo mejor va a ser que me vista rápidamente y acuda al estanco habitual para comprar varios paquetes (un cartón) con el consiguiente ahorro anticrisis. El estanco, creo, cierra a las 20:30 o por lo menos de ello me autoconvenzo. Eran las ocho y veinte y ya estaba esperando el ascensor. Subo la calle que me lleva al susodicho estanco, situado en la calle de Alcalá y muy próximo a mi domicilio y, antes de proseguir en mi recorrido, entro en una cafetería (cafetería-chocolatería-churrería) desde la que ya se vislumbra el estanco aun abierto y encargo desde la puerta un café a la empleada. Esta empleada, todo hay que decirlo, me conoce ya bastante y es una de las pocas mujeres con las que me relaciono que cumple diligentemente mis deseos en tiempo y forma. Es un sol de criatura báltica y exsovietica; de Estonia, Letonia o Lituania, nunca me acuerdo. 
Llego al estanco y, además del cartón de tabaco, decido comprar un paquete de esos que el tabaco viene "a granel". A ver si teniéndome que currar el cigarrillo, fumo menos. Aun no se si va a ser así (me temo que no); no he tenido tiempo de recabar datos todavía. Me aconseja el mas parecido a lo que fumo ya confeccionado, que se llama Flandria , que trae consigo un librito de papel de fumar y un cartel mas grande que su nombre en el que advierte que "fumar provoca cáncer mortal de pulmón" Todo un detalle teniendo en cuenta que podría advertir que provoca impotencia o algo peor. Me parece buena idea lo de la recomendación y lo adquiero junto con mis cigarrillos habituales. ¡¡Nunca creí que un día iba a fumar algo llamado Flandria!!, la verdad.

Vuelvo a la cafetería y desde la puerta advierto un café solitario en la barra. Entiendo que es el mio, lo cojo y me lo llevo a una mesa situada en el ventanal que da a la calle junto con un periódico, esta vez La Gaceta (me gusta saber que opina
de la vida el "enemigo", de la vida de todos, y de como organizarla). Estando imbuido en la lectura, escucho a un señor (por llamarlo de alguna manera) balbuceante, que difícilmente mantiene la verticalidad, profiriendo gritos a la chica de la cafetería. La chica se dedica a las tareas habituales de esa hora de la tarde/noche, es decir, a recoger y limpiar la barra. La cafetería cierra a las nueve, y así se anuncia con un agresivo cartel en la entrada, con el que ya me he tropezado varias veces.

La chica hace caso omiso de las interpelaciones del individuo con una profesionalidad digna de encomio y sigue a lo suyo. ¡¡Que santa
paciencia!!. En el local, y a esa hora trabajan dos empleados, la chica en cuestión y otro proveniente también del otro lado del Rhin, que es el churrero (¡toma ya!) y que no tiene ni pajolera idea de español o eso parece. No hace el mas mínimo caso al individuo ni a la chica y también sigue a lo suyo, la limpieza, en la cocina accesoria a la barra.

Diversos clientes, personas mayores fundamentalmente, desalojan sendas mesas próximas al incidente al apreciar el tinte que iban adquiriendo los acontecimientos y salen del establecimiento. Cojo mi café y el periódico y me aproximo a la barra llamando la atención de la chica para que me cobrase. Ella me mira entre hasta los ovarios y agradecida de que alguien normal se relacionase normal con ella. Me dice bajito que el motivo de la discusión proviene de que no le ha podido poner ningún aperitivo con ninguna de las tres cervezas que ya llevaba (allí, porque desde luego traía alguna puesta de otros sitios), porque ninguno tenia. Que están a 15 minutos de cerrar, cosa que yo sé porque soy habitual (a otras horas, pero habitual), y que no tienen nada. Que le había propuesto avellanas y el individuo se molestó alegando que (jajaja reía al comentarmelo) no era un mono. Además, dice que le dijo que "esto es una cafetería y churrería. Que quiere que le ponga ¿una porra? (tipo de churro en Madrid)".
El hombre-mono se venia cada vez mas arriba y empezaba a molestar a los clientes que quedaban, que no eran muchos. Concretamente, tres chicas adolescentes en una mesa y una pareja madura en otra (bueno mas madura que yo), además de mi. Ambas mesas estaban distantes de la barra, pero al que el ínclito se acercaba compulsivamente tratando de conservar su equilibrio. Las tres chicas se levantan con una sonrisa de complicidad hacia la chica y hacia mi, y se marchan. Al borrachín ya solo le quedaba la parejita como víctimas propiciatorias. Y en ello se pone. El señor integrante de la pareja nos mira como diciendo ¿que hago?; me voy, me quedo, le hago caso, no se lo hago, le doy una colleja, etc ....

Y ahí que me voy para el protagonista, al que le pido que baje la voz y guarde las formas y al que me presento como dueño del local, como novio de la chica, como cuñao del churrero (que sigue a lo suyo sin enterarse de la película) y como amigo intimo de la parejita (con el alivio de la señora). Y todo eso porque el me hablaba de velas y entierros. Entre el señor y yo convencemos al díscolo habitante del lugar que se bebiera lo que le quedaba de la tercera cerveza, de que la pagara y de que se marchara porque, total, ya era la hora, incluso
pasaban unos minutos. El borrachín tiro unas monedas en la barra sin mucho acierto porque se le cayeron al suelo; el señor las recogió y se las dio a la chica. Esta comprobó el importe y le devolvió la vuelta. El borrachín, que esperaba el cambio tratando de hacer el desaire de no dejar propina, las cogió, las contó y se dispuso a ir hacia la puerta mascullando algo ininteligible a los oidos humanos. Tal y como salio del bar, se sentó entre los cartones de basura que había en la acera y se durmió de tal manera, que cuando salimos la pareja y yo roncaba cual "bendito".

La pareja y yo según bajábamos la calle, comentábamos lo que se tiene que aguantar en un puesto de trabajo (sobre todo en hostelería), lo pez que había estado mi "cuñao" el churrero en todo el asunto, lo que nos habria agradecido la chica la intermediación y LO DAÑINO QUE ES EL ALCOHOL, peor que el tabaco.







05/08/13 Pitas, pitas, pitas ....


 
Hoy he tenido que acudir a mi primera revisión tras la operación "sufrida" y, la verdad, ha sido una mañana, cuanto menos, distinta. La citada revisión la tenía, según me anunciaron por teléfono, a las 11:06 (ni 05 ni 07; a las 06) en el Departamento de Litotricia del Ramón y Cajal. Como me conozco, y en la ultima visita llegué tarde, esta vez decidí ir con tiempo. Y a las 10:25 ya estaba allí. Me propuse tomarme un café (otro) en la cafetería existente al otro lado de la calle y que, por ser autoservicio, puede uno controlar el tiempo empleado en ello.

A las menos diez ya estaba yo subiendo al ascensor para buscar el consiguiente Departamento y al llegar comprobé que la sala de espera que se instala al lado de toda institución estatal que se precie consistía en un angosto pasillo con aproximadamente 15 sillas en sus paredes.

- Perdonen, ¿es esto Litotricia? (y esto a pesar de que lo ponía en la
entrada; hace tiempo que me hago pasar por gilipollas, me va mejor)
- Si (me dice una señora muy amable a la que no había preguntado y porque a la que realmente había preguntado pareció quedar en trance)

Me siento en una de las sillas desocupadas entonces y la misma señora que amablemente me indicó que estaba en el lugar correcto me dice:

- Pon tu volante en ese cajetín (indicándomelo con el dedo)
- No si yo no traigo volante. He venido en moto
- Jajaja (típica risa floja que le entra a uno cuando piensa -¿pero que me estás contando?-)
- Perdone, he hecho un chiste fácil. Es que es verdad, a mi no me han dado volante
- Pues no te preocupes, cuando salga la enfermera se lo dices y ya está
A mi, una señora mayor curtida en estas lides me dice lo que sea seguido de un "ya está" y me vale. Así que decidí no preocuparme. Llevaba una revista de "Muy Interesante" y me dispuse a leerla ávidamente a la espera de futuros acontecimientos. No es que se sucedieran muchos acontecimientos, solo que el dichoso pasillo se iba llenando de gente y la dichosa enfermera no daba señal de vida. Muy de tarde en tarde se escuchaba una voz femenina, familiar una hora después, que gritaba los nombres de los pacientes desde ultratumba por lo menos. Una hora y media después aparece por allí la citada (y citante) enfermera para recoger los susodichos volantes del susodicho cajetin. Aproveché para interpelarla.

- Disculpe, yo no dispongo de volante
- ¿Como que no trae volante?
- (ya le iba a contar el chiste anterior pero como no le vi cara de muy chirigotera .........) Pues como le digo, que a mi no me han dado volante alguno. A mi me llamaron a casa diciéndome que me presentara aquí hoy a las 11:06, ni 05, ni 07, a las 06.
- Bueno, ¿Y como se llama usted?
- (le digo mi nombre con trampa, sin citar la segunda parte de mi nombre compuesto. Lo anota en un folio y se pone a hablar con un rumano -creo- que no entendía para nada el español y parece que esta situación la estresa y antes de desaparecer) Espere un poco

Y allí que me veo yo en la mitad del pasillo esperando su vuelta sin que ésta se produzca. Así que decido sentarme de nuevo y cargarme de paciencia. Le pregunto a la experta señora que para cuando tenia la cita y me dice que para media hora antes que yo, es decir para las 10:30. Convine en cargarme de mas paciencia aun si cabe.


Sale al pasillo, y por segunda vez esa mañana, un medico (porque llevaba uniforme de medico, ni de bombero ni de torero) y desaparece por entre aquellos pasillos volviendo mucho después, como antes, con un café en su mano. Aparece la "simpática" enfermera y me dice que voy detrás de una tal Amparo Yoquesé con cuya cara y posición en el pasillo me quedo cual detective o GPS.

Continua llegando gente, ya eramos mas de 20, y ya eran mas de las 12:30. No quedaban sillas y yo le ofrecía la mía a casi todos los que entraban (ya por edad) hasta que una si que me la aceptó. Durante todo este proceso la "simpática" (y "esforzada") enfermera seguía repitiendo nombres de vez en cuando a grito pelao desde el interior de las dependencias de tal manera que sus indicaciones debían atravesar tres habitáculos para llegar hasta nosotros. Cada vez que esto se daba nos mirábamos todos con cara entre incrédula y disgustada. Hasta que pronunció el nombre de mi señora "amiga"

- Genara Talytal (y se levantan dos señoras)
- (y me dice la señora) ¿Ha dicho Talytal o Tolytol?
- Pues no oí bien, señora. Ya lo gritara de nuevo
- (y unos segundos después) Genaraaaa Talytaaaal 

- Soy yo (y entra mi señora "amiga"; la otra era la Tolytol) 


Nos quedamos los presentes criticando la forma de llamar a los pacientes, sobre todo la Tolytol, y en ese preciso instante decidí que a mi me vendría a buscar personalmente. Que no practicaría conmigo la tecnica del "titas, titas, titas" (reseña aviar) que venia empleando, y así se lo hice saber a los mas próximos de los (ya) 30 pacientes (nunca mejor dicho, osea que paciente viene de esto) que habíamos allí. ¡¡¡Revolucionario que es uno!!! cuando le dan ocasión para ello. Con el paso de los minutos se incrementaba la incredulidad por la situación, el disgusto para con la ínclita y la duda en mi determinación. Me encontraba de pie, apoyado en la pared e imbuido en mi lectura del "Muy Interesante", cuando lo interesante parecía ser si yo me atrevería a cumplir mis propósitos.

Y se produjo el momento a las 12:47; lo sé porque eso fue lo primero que hice, mirar el reloj.

- Blas 1erapellido 2ºapellido
Después de escuchar mi nombre y consultar el reloj, ni camine hacia dentro, ni levante mi vista de la revista . Y otra vez

- Blaaaas 1erapellidooooo 2ºapellidooooo

Ya se hacían cabalas respecto de si yo seria el tal Blas. Incluso un joven me lo pregunto, asintiendo yo con la cabeza. Resulta que coreaba mi nombre tal y como yo se lo había cacareado antes (-mira otro símil aviar- no como verdaderamente me llamo). Y una vez mas, esta vez desde mas cerca, parecía

- ¡¡¡Blaaaas 1erapellidooooo 2ºapellidooooo!!!

Como sabia que, precisamente yo, si que debería estar allí porque me vio antes, se atrevió a salir al pasillo y decirme al localizarme:

- Oiga, que le estoy nombrando
- Nombrando no, disculpe; llamándome a gritos desde Portugal por lo menos a grito pelao
- Bueno ...... pero le estoy llamando
- Insisto, no me llama; practica conmigo, como con todos los anteriores, el "pitas, pitas pitas" y creame ....... no estoy muy acostumbrado a tales formas. Así que decidí que si no me trataba como una persona civilizada y no como a las gallinas, no atendería a sus requerimientos ¿que le parece? ¿he hecho mal?
- No, si yo no digo eso. Pero es así como hacemos aquí
- Pues hoy, al menos conmigo, es una ocasión perfecta para cambiar de habitos.
- (No dijo ni pio -otra reseña aviar- por unos instantes y clavo mirada en su folio) Bueno vale. Acompañeme por aquí

¡¡¡Es curioso con que poco se puede contentar el alma humana!!!.
¡¡¡Cuanta sed de ciudadanos indignados tiene nuestra sociedad!!!. Yo andaba tras ella feliz por mi decidida determinación, pero no menos contentos y satisfechos se encontraban cuantos presenciaron tamaño pulso dialéctico. El joven me guiñó y otros tantos mostraban su conformidad con mi actuación de las formas mas dispares y visibles posibles.

Pasé, siguiéndola a ella, por una sala donde se encontraba una secretaria de paisano con la boca abierta, por lo que seria su despacho (el de la ínclita), hasta llegar al despacho del medico viajero; ese que había visto con el café en la mano en dos ocasiones y al que desde ese instante hice complice y causante de tanta demora. La verdad es que no empezamos bien la relación entre los tres. Y según avanzaba la conversacion, menos


- Soy el Doctor Nosequé
- No, si ya le conozco
- Ah, ¿pero ya había estado aquí antes?
- No, pero le he visto esta misma mañana dos veces ya, detrás de su café
- Glupp ...... ¿Y a que viene?
- Uffffffff. Pues como no me lo diga usted que es el "profesional"
y ...... bla bla bla bla

El resto de mi visita daría para otro post. Lo dejo aquí por no resultar ni cansino ni intransigente. Decir que ambos "profesionales" me despidieron en la puerta del pasillo a la una y pico (la ultima reseña aviar) con la sonrisa instalada en el rostro y para asombro de los 25 que allí aun esperaban.




12/08/13 "ca uno es ca uno"

 

En mi blog tengo escrita como primera frase "No esperes nada especial de mí y no te decepcionaré"; y no porque no se pueda esperar nada bueno de mi, no. Espero y deseo no dar nunca esa impresión al menos intencionadamente, sino porque lo que no se puede esperar de mi (ni de nadie, supongo) es algo especial, algo que solo puede ser esperado por determinado tipo de mentes (dementes). De la misma manera que cuando se hace una pregunta, se debe estar preparado a escuchar cualquier respuesta y solo se debe atender, incluso con agradecimiento, a la honestidad de la misma, cuando alguien espera de otro cosas distintas a las que le puede-quiere-sabe-debe ofrecer, quien se equivoca es el que eleva sus propias expectativas, el que presupone por encima de lo que le pueden-quieren-saben-deben ofrecer. Para explicarlo con la expresión de moda en estos tiempos, se equivoca quien espera "por encima de las posibilidades" del otro.

Hasta ahora me preciaba de no haber perdido JAMÁS a un amig@. En la adolescencia perdí a uno y por su propia actuación, reprochable por cuantos le trataron, y lo recuperé bastantes  años después cuando comprobé su sincero arrepentimiento y su manifiesta enmienda. ¡¡Y hasta ahora!!. Desde luego, y porque ya peino canas, hace tiempo que decidí despreocuparme por lo que los demás, así en general, opinan de mi; lo que opinan los que tengo cerca, a alguno de los cuales quiero y me importan, gracias a mi pertinaz transparencia indisimulable, no me preocupa porque no suelen equivocarse.Dicen que no hay que darles explicaciones no pedidas a tus enemigos porque, tal vez, no te crean; tampoco a tus amigos porque no las necesitan; y mucho menos a los restantes habitantes del planeta porque no les interesa. Por ello, tal vez, decidí no preocuparme por quienes quieren entrar o salir de mi vida . Y solo atiendo al hecho de que no se queden en la puerta, PORQUE ESTORBAN, y lo tengo clarisimo.Sin entrar en demasiados detalles, por resultar de doloroso recuerdo (aún), debo decir que la vida, eso que nos ocurre mientras respiramos, me ha vuelto a demostrar y actualizar últimamente que, AUNQUE NO SEA TU ELECCIÓN PERSONAL, puedes decepcionar a quien es proclive a los malentendidos y al victimismo, a quien se crea expectativas infundadas de ti. Y es que como dijo el famoso torero (filosofo) Guerrita: "hay gente pa to" o "ca uno es ca uno". Si alguien decide Fotohacerse una masturbación mental fruto de la cual decide que le has decepcionado ¿que hacer?. Si alguien lee tus palabras o tus gestos de forma distinta a como tu las formulas ¿te has equivocado? Si alguien ve en ti a una persona distinta a la que realmente eres (o crees ser, porque no todos nos conocemos íntimamente) ¿eres un hipócrita o falso? NO, definitivamente y categóricamente, NO. A mi, particularmente, me da muchisima pereza corregir errores de interpretación cuando quien se equivoca es el receptor; ni el emisor (osea, yo), ni el mensaje (osea, el dicho o hecho), ni el canal (osea, la palabra o la obra en si misma). Ni que decir tiene que corregir lo que otros creen que pienso, lo que seria una vuelta freudiana mas a la tuerca, me importa menos que el sexo de los ángeles o las clases de guitarra que toma Justin Bieber. Si alguien espera de mi que grite un gol del Barça, aunque juegue con el Locomotiv de Moscú, que le acompañe a un recital de Francisco, aunque me pague la entrada, o que baile unas sevillanas, aunque estemos en Sevilla, en la Feria de Abril y cargados de finos, ...... lo que debería esperar verdaderamente es que me golpee la cabeza contundentemente contra algo muy duro con la (incertísima) esperanza de me convierta en otro ser distinto. Esto ultimo le resultaría mas efectivo ..... y no quiero dar ideas.

Cierto es que cuando una persona sufre varios y contundentes "palos" en la vida, se puede tornar mas desconfiada y reticente; pero SIGUE UNIVOCÁNDOSE ELLA. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas, es cierto. Suelen acumularse en esa "mochila vital" que todos tenemos y suelen provocar que nos pongamos unas gafas negrísimas a través de las cuales vemos nuestra propia existencia distorsionada. ¿Resultado? FotoSe duplican y repiten machaconamente los mismos problemas y las mismas experiencias negativas. Difícilmente ves la vida de color de rosa con unas gafas inadecuadas. Si en vez de gafas, te colocas una venda, el resultado es incluso peor. Deberíamos tener la suficiente fe en el ser humano como para advertir que, afortunadamente, no somos todos iguales. Deberíamos saber que, por muchos "cabritos" con los que se tropiece uno (y debería revisarse precisamente eso, la coincidencia espacial y temporal con tanto "cabrito"), existen personas maravillosas dignas de ser disfrutadas si uno se coloca en la dinámica de percibirlas como tales. De la misma manera que nadie se enamora si no está predispuesto para ello, nadie instala su mejor sonrisa en su rostro, ni muestra lo mejor de si, si no se predispone para ello también. Estadísticamente, estoy por afirmar que existen mas buenas que malas personas y que solo nosotros somos los culpables de tropezarnos con unas o con otras. Personal y particularmente, hace tiempo que decidí que nada ni nadie agriaría mi carácter de tal manera que me impidiera vivir plácidamente, a mi y a mis seres queridos. La indignación y la resistencia ante las injusticias hay que tenerlas, pero mostrarlas en tiempo y forma, y de manera intermitente.



15/08/13  En cualquier momento salta la liebre

por redactar, ......... no hallo tiempo Pero no quiero que se me olvide y por eso dejaré algunas ideas

cena con amigos - paseo por chueca - discoteca o pub? - portero y su boca - camarera y su escote - se lió, 4chicos/dos chicas (perdón por lo de chicos) - amaneció - taxi y para casa

17/08/13  ¡¡A que no hay hue....!! Palabras mágicas

 idem

estancia en la sierra - muchas hormonas masculinas - pequeña broma (dos conocían el terreno) - subida a pico - gordito peligroso - agujetas en las pestañas - hamaca reparadora

26/08/13  ¡vaya con el "famoseo"!

idem

café con amigo - aparece el "famoso" - vaya con el tipo - curiosamente días antes ... - ¡hasta luego Lucas! - flipando con mi amiga


10/09/13  el homo bricotodus

idem

propuesta amiga - machote disciplinado - época estudiantil (carpeta marcadores) - ikea - nombrecitos curiosos - consideraciones finales


13/09/13  odio ser antipatico preventivo

idem

viaje con escala - lío de asientos - día trece - buenorra telemática - wifi - momento cascos - nos dejan plantados - me sincero - adiós simpático

17/09/13  otro pugilato con el "funcionariado"

idem

antecedentes del hecho - conversacion insulsa - lo tengo claro - sonrisita hiriente - pobrehermanomayor - amarillo brillante precioso




23/09/13  ¿duermo? ¿o me muero (y resucito)?



Sé que no soy "normal" en casi nada. Lo sé. Esto, algunas veces me enorgullece y otras, me hace sentir como un perro verde. Y si en algo soy anormal es en mis biorritmos, esos artilugios que intentan predecir aspectos diversos de la vida de un individuo recurriendo a ciclos matemáticos, en principio, sencillos.

Ja. Incluso diría mas, jaja. Los ciclos vitales en mi pueden ser de cualquier tipo ...... ¿pero matemáticos?. Tengo locos a mi intelecto (si lo poseo), a mi estomago, a mis ojos, a mi corazón, y hasta mis esfínteres. Como porque hay que comer, duermo porque hay que dormir, me ducho porque hay que ser higiénico y saludable, y hasta hago popó porque los desechos suelen pudrirse si no los tratas convenientemente. Pero nada de esto, importante para algunos (sobre todo, comer y dormir), tiene especial sentido para mi mas allá de la pura naturaleza humana.

¿Y por qué digo esto? Porque hoy me ha pasado una cosa que, por repetida, ya me "preocupa". Resulta que yo no soy de los que duermo. Sencilla y directamente, me desconecto. No se si me muero y resucito cada vez, pero casi. Pueden empeñarse en fastidiar mi descanso (casi siempre, nocturno; pero otras veces, matutino) de las mas diversas formas y maneras, y yo a lo mio ........ a dormir. Pueden usar martillos neumáticos a mi alrededor, tocar al timbre, llamar por teléfono, hacer el amor vecinal salvajemente, pasear lenguas perrunas por mi tez, escuchar reggaeton (y mira si me fastidia), enviar a mis sobrinitos a despertarme (pobres), puede llover y tronar que yo, si me empeño en dormir, no me dedico a otra cosa. Y lo digo literalmente. Cuando duermo, me dedico exclusivamente a eso, a dormir. Ni me levanto a beber o miccionar (que fisno), ni ronco (me dicen), ni recorro la cama, ni siquiera sueño (ocasionalmente, pero que muy ocasionalmente recuerdo en que ando cuando cierro mis ojos).

Bueno pues hoy, presuntamente, me han llamado dos veces por teléfono. Una, para decirme que no se me olvidara que por la tarde tenia partido de futbito; y otra, para decirme que hay una oferta maravillosa de internet que no debería pasar por alto. Resulta que se me presenta un amigo del barrio (saludos G.) en mi casa por la tarde y me dice:

- Pero que haces que no estas ya vestido
- Vestido de que, de lagarterana
- No, de deporte
- ¿Y por qué?
- Jo, no recuerdas la conversación de esta mañana
- ¿Esta mañana? ¿Cuando?
- Pues esta mañana. No recuerdo la hora. Te llamé y, como te conozco, te recordé que esta tarde, en veinte minutos vaya, tenemos un partido contra los panchitos (sudamericanos en cariñoso)
- Ah, pues no me acuerdo. ¿Y era yo el de la conversación?
- Que si lo eras, llamé a tu numero y se puso alguien con la misma voz que la tuya. Mas datos necesitas. Bueno, yo me quedé (casi) tranquilo porque creí que te dabas por avisado. Parecias lúcido cabr .....
- Pues hijo, perdona porque no me acuerdo
- Ya, ya. Anda, vístete echando hostias
- Sip

Vamos a jugar. Por cierto, ganamos 7 a 5. ¡¡¡Estos panchitos cada vez corren menos!!!. Y cuando voy al vestuario noto que me han llamado dos veces desde un numero desconocido. No le doy mayor importancia y paso a la ducha. Salimos de las instalaciones donde solemos jugar y que están muy próximas a mi casa, y vamos donde se suele ir después de este tipo de eventos ........ al bar. Pagan los panchitos, jijiji. A la tercera cerveza o así (ring ring):


- Siiiii (positivo que es uno siempre)
- Hola, ¿el señor ......?
- Si, dígame
- Le llamo de #@$!&(=?[^*+{. ¿Recuerda que quedamos en que le llamaría por la tarde para explicarle nuestra oferta de internet?
- Pues no, sinceramente
- Si, le llamé esta mañana y me dijo que le volviera a llamar por la tarde
- (Y dale con la dichosa mañana) Ah si, recuerdo (crucé los dedos). Perdone, se me había olvidado. Pero es que ahora ando "reunido", ¿no podría llamarme mañana?
- ¿Por la mañana o por la tarde?
- Por la tarde mejor (se me escapó una carcajada ¡¡esas cervecillas!!). Por la mañana igual ando liado
- Ah, vale. Pues hasta mañana por la tarde entonces
- Chao, majete

¿DEBO PREOCUPARME?, o lo dejo estar porque no parece mortal


09/10/13 pipipi-pipipi-pipipi ¡¡vaya!!

Me encuentro sentado en un parque leyendo mi periódico cuando, al levantar la vista por encima de él, descubro a una chica de las llamadas despampanantes arrastrando una maleta tipo trolley. Se para a unos metros delante de mi y se pone a consultar un plano. Pasados unos instantes, compruebo que se dirige hacia mi banco y .....¡¡bingo!!, se acomoda justo a mi lado.

-Hola - me dice -.
-Hola, buenos días - le contesto; estaba yo conversador, no se por que 


En los momentos posteriores me era extraordinarianente difícil, lógicamente, dejar de respirar y advertir, por tanto, su perfume embriagador (como en la canción), e igualmente difícil me resultaba que mis ojos, ambos dos (nada de ponerme bizco), no sobrepasaran la pagina derecha del periódico, que era donde ella se encontraba, y se incrustaran en sus torneadas rodillas. Para entonces, recuerdo que hacia un calor en el banco como si los arboles se hubieran vuelto caducos de golpe y hubieran dejado de dar sombra. 

Ella continuaba a lo suyo, consultando su plano ávidamente. Yo tengo por norma no iniciar conversaciones con "tías buenas" hasta comprobar mínimamente su simpatía, pero esa norma no me funciona muy bien con las "tías despampanantes". Y voy y le digo en un alarde de originalidad:

- ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Andas perdida?
- Me mira y me responde de manera encantadora - Ah si, gracias. Estoy tratando de averiguar donde estoy (como estaba, debía saberlo desde pequeña) y si por aquí hay un hotel interesante para mi.
- Pues por aquí hay varios. No se que estas buscando exactamente. Permíteme - le cojo el plano descubriendo aun mas sus piernas y haciendo caer bastantes mas hojas de los arboles, de paso -
- Es que vengo de viaje, había quedado con una amiga para quedarme en su casa; pero no está, ni me coge el teléfono.
- Y ¿de viaje de negocios o de vacaciones? - sigo original yo, hace tiempo que ya no uso lo de "¿estudias o trabajas? -

- De trabajo. Vengo de la Convención Mundial de Ninfómanas, celebrada este año en Aranjuez (¡¡ mira Aranjuez, que calladito se lo tenia !!) y marcho mañana hacia Méjico.

Trago saliva. Hago un rápido análisis de la situación y concluyo que estoy junto a una de las mujeres más hermosas que he visto en mi vida, que anda desorientada, sin lugar concreto donde hacer reposar su cuerpo serrano esa noche e ... (importante) ¡¡ viene a una Convención de Ninfómanas !!

Luchando por mantener una actitud correcta, no se si con éxito, le pregunto con la calma que me permite mi acelerado corazón:
- ¿Y qué haces exactamente en esa Convención?
- Soy conferenciante. Hablo desde mi propia experiencia, para desmitificar muchos axiomas sobre la sexualidad.
- ¿De veras? - sonrío - ¿Y qué mitos son esos?
- Bueno, uno muy popular es que los afroamericanos son los hombres mejor dotados físicamente, cuando en realidad son los indios
"navajos" los que poseen esta cualidad. Otro mito muy popular es que los franceses son los mejores amantes, cuando en realidad son los de ascendencia griega. Y también hemos comprobado que, en cuanto a potencia, los mejores en todas las categorías son de cerca de aquí, curiosamente; del sur de España y de origen gaditano, en concreto. Esto ha quedado demostrado.

De pronto, ella se incomoda y se sonroja (mas o menos del mismo tono que el mio). Y me dice:
- Perdona, en realidad no debería estar hablando de todo esto contigo, cuando ni siquiera se tu nombre.
- Mmmmmm, ........ Pluma blanca - le respondo -. Pluma Blanca Papadopoulos, concretamente pero mis amigos me llaman "er pisha de Cai".

Mas tarde, tengo oportunidad de indicarle donde tengo plantada mi tienda, de comentarle (si consulto en internet) mi habilidad de cocinar musaka, y de asegurarle que dispongo de los últimos cuplés mas divertidisimos de las chirigotas de mi tierra.

Y cuando iba por esos derroteros, me suena el despertador y voy ...........Y ME DESPIERTO. ¡¡¡Cachis!!!

NOTA (para los de la ESO): Ninfomanía = un apetito sexual
exagerado de la mujer; el límite de lo normal no está definido claramente, pero se puede decir que existe patología sexual si las preocupaciones sexuales tienden a dominar el pensamiento consciente. Las características de una ninfómana se manifiestan generalmente por el deseo compulsivo (neurótico) de tener cópula. En el acto sexual no encuentra satisfacción verdadera plena y siempre se muestran predispuestas.



31/12/13 Nochevieja, ¡¡que estrés!!

  

¿Quien ha pasado dos Nocheviejas iguales? Si, esa fiesta que los clásicos llaman Nochevieja, los pesimistas Fin de año, los optimistas Gala de Año Nuevo, y los cursis Fiesta de Feliz Entrada y Salida de Año. Mira que se hace (casi) siempre lo mismo, eh; que si esperar mirando el reloj la entrada del año, que si "tragarte" las doce uvas sin respirar, que si besar y abrazar a diestro y siniestro, que si hacer proposiciones para el año próximo, que si felicitar (por teléfono, whatsapp, redes sociales, ...., palomas mensajeras, etc), que si proponerte no caer en el error de acudir a un Cotillón, que si beber sin control (como en la última hora de barra libre de una boda, pero sin los novios), que si extraviar algo, que si procurar que alguien no beba para que conduzca, que si intentar sobrevivir hasta llegar a la toma de los típicos churros, etc, etc .... Pero todas esas acciones, siendo las mismas, se hacen en sitios diferentes, con personas distintas y en circunstancias dispares. Yo, al menos, no recuerdo haber repetido. Bueno vale, que he pasado todavía pocas (¿he oído risitas?) y aun me queda mucho tiempo para poder repetir (¿o, tal vez, son carcajadas?). Pues vale.

La cosa es que a mi, lo que mas me provoca la Nochevieja es ..... estrés. ¿Como estrés? Pues eso, estrés, tensión, taquicardias, y desde antes que se dé el pistoletazo de salida. La sensación general es parecida a la que sufre un toro en Sanfermines. Cuando la fiesta llega a su clímax, cada cual mira a su alrededor y le da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos él/ella. No es verdad, pero la sensación que nos queda un poco a todos es esa. Sin embargo insisto, sobre todo, lo que a mi mas me provoca la Nochevieja es ..... estrés. ¡¡Y sarna con gusto no debería picar!!

Me pongo en situación. Este año, me "ha tocado" vivirla a bastantes kilómetros de Madrid junto a un puñado de BUENOS amigos, que luego se convirtieron en multitud y, en principio ( o eso creía), "de
tranqui". Los que íbamos a ser 10 o 12 (niños incluidos), se triplicaron con el paso de las horas previas a la madrugada. El lugar no presentaba problemas de acogida, porque era amplio e independiente; pero la intendencia flaqueaba por todos lados: había la comida que había, la bebida que había, las sillas y mesas que habían, el menaje que había, las camas que habían y (detalle no menos importante) las uvas que habían. No sé como se las apañaron pero, con una serie de movimientos estratégicos de ultima hora, en el momento cumbre no faltaba de nada. ¡¡Viva la improvisación!!. 
  



La gente era de lo mas variopinta. Desde la típica familia tradicional (con papa, mama, los nenes y el perrito) hasta los típicos "pintas" (que se presentan recatados ellos, pero que sabes que todo cambiara cuando corra el reloj y el alcohol). Esto, particularmente a mi, es lo que menos estrés me produjo; al contrario, hacia presagiar una velada mas interesante y divertida. Ya llevo "sufrida" alguna batalla, dispongo de un amplio espectro de acomodo humano, y parece que desarrollo un antídoto eficaz contra un (eterno) "problemilla": me apunto a todos los bombardeos. Eso, quieras o no, imprime carácter. Y ya tengo comprobado que, aunque me encuentre inmerso en una vorágine que no tenga nada que ver conmigo, basta que encuentre feeling con un@ (y aquí eran varios), la cosa no desmerecerá.

Total, a lo que iba. Que el estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix: tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa, preparar las doce uvas ... ¡¡Jo con las doce uvas!! Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:

- Una, dos, tres, cuatro ... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis ...
Esta pocha ya la he contado ¿o no? ...
- Bueno, la reemplazo. Una, dos ... siete, ocho... ¡Vaya, las doce menos veinte!
- ¡Chavalín, ¿te has traído los rotuladores?. Pues traételos porfa, que las voy a numerar, como en el bingo.

Y l@s cociner@s:

- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?
- y comeos las chuletas, que luego están que dan pena
- ¿Champan o sidra?
- (los pintas) Boor mi no de breocupeessss ke ia dengo kalimossho (Jo, como van ya éstos)


Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa ... ¡¡Y antes de las doce!!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás desactivando bombas.

- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Oye, que a mi no me da tiempo: hazme
un sándwich con la empanada de bonito, que ya no veo a Raphael en la tele! Ya debe estar por empezar el tema ¿no?
- Vamos a ver, que Raphael no sale siempre; ya salió en Nochebuena
- ¿No dices que son menos diez?, pues yo tengo menos cinco.

Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver a los presentadores de las Galas. Ahí están todos, explicando a toda España como funciona un reloj, como si fuéramos críos y recordándote que, si te despistas, puede que te equivoques con los cuartos. Y acojonados por el papelón de un multitudinario error televisivo:


- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también ... serán las doce.
Tócate las narices. ¡Como todas las noches! ¡¡A ver por qué va a cambiar eso hoy, precisamente!!
- Y entonces bajará la bola y ... bla, bla, bla. Luego vienen los cuartos, ¡no vayan a empezar a comerse las uvas, ¿eh? Que eso no son las campanadas.

Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que no nos comamos las uvas en los cuartos y nadie nos explica por qué puñetas tiene que bajar una bola? ¿Qué clase de reloj es ése? Mas aun ¿Por qué no quitan los dichosos cuartos? ¡¡Que los den el resto del año si quieren, pero no en el momento de las campanadas!! No ven que confunden a los presentadores de televisión y a todo un país detrás.

Luego viene el estrés por decidir que cadena dejar. El mando de la tele pasa de mano en mano, y la misma tele pasa de una cadena a otra en cuestión de segundos:

- Deja la uno, que es mas seria
- Bueehs bor ezooo, bon oodra (buah, como sigue el patio)
- Eso, pon otra mas divertida; ¿te van a engañar en eso, en lo de la hora?

- No te fíes, como esta el país ...
- Venga, decidid que ya son menos cinco
- No, la uno no, que los de Master-Chef tienen cara de estreñios
- Y la Cuatro tampoco que está la Lujan con unos niñatos que no conozco.
- A ver, la cosa está entre Antena 3 con Anna Simón y Paula Vázquez, o Telecinco con los de Aida

- Y en la Sexta, ¿sale el "guallomin"?
- No, uno con barbas
- Pues entonces los de Aida, que las "Barbies" ya las tenemos muy vistas

Decidido cuando solo falta un minuto. Cuando por fin llegan las doce, y en toda España se oye lo mismo: Cla, cla, cla, cla... << es la bola >>: cla, cla, cla ... Din-don ...

- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don ...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don ...
- Pfbbbbbbbb ... ¿qué son qué?

Din-don...
- Los cuartos. Que no te enteras ¡y mira que lo han explicado veces!

Ton ...
- ¡Ahora, ahora!
Ton ...
- ¡Una!
Ton ...
- ¡Dos!
- ¡Que no, que vamos por la tercera!
Ton ...
- Pues me meto dos ...
Ton ...
- Seis ...
- ¿Cómo que seis?
Ton ...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton ...

-¡Eh!, ¡deja mis uvas, listo!
Ton ...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton ...
- Bgrfds ... Pues la recoges
- ¿Y me la como con pelos? ¡¡Ni de coña!!
Ton ...
- Bggggdffffff ...
Ton ...
- A mí ya no me quedan ...
Ton ...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton ...
- Bfgggggggg, grounfffffff...

Y cuando se acaban los Ton-tones, todos con la boca llena de babas, a darse besos y abrazos:

- Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, muacksss, oeoeoe, grfdddfd ...

Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!

- ¡Pero bueno! ¿Ya están llamando? ¿No se podrán esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos ...
- ¡¡¿Quieres terminar ya de comértelas?!!
- Cuando termines con el fijo me avisas, que ya no me queda bateria
- Venga, ¡abrid otra botella!
- Ezo, ke zacabao eer Kaliiimosssho (joder, estos prometen y se hacen a todo)
- Vaya, 2014 no rima con nada. ¡¡Que grandioso fue el 2005!!.


Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así? Pues 
así es para millones de personas al mismo tiempo. ¡Qué estrés, de verdad! Bueno pues en eso, en España somos de los mas normalitos del planeta porque en otros países:

- En Estados Unidos se dan un beso de enamorados (si no tienes pareja, te puede tocar el/la del bigote)
- En Italia comen lentejas (o las dejan)
- En Dinamarca saltan de una silla y destrozan la vajilla contra la puerta (estos quedaran mas desestresados)
- En Filipinas se meten monedas en un bolsillo y las hacen sonar (están como un cencerro)
- En Inglaterra corren al lugar de celebración de otro amigo o familiar. El primero en llegar será el portador de la buena suerte durante el resto del año (claro, muchos se cruzan por el camino)
- En Japón hacen sonar las campanas de los templos budistas hasta 108 veces (y nos quejamos nosotros)
- En Grecia las familias se reúnen en sus casas a jugar a las cartas y otros juegos de azar. La consigna es, que quien gana tendrá suerte durante todo el año y el que pierde, no tendrá dinero, pero será afortunado en el amor (lo consideran como un premio de consolación)
- En Alemania soban un deshollinador o se frotan la frente con ceniza para atraer la buena suerte y la salud (no parece científico .... ni, desde luego, higiénico)
- En Méjico barren la casa de dentro hacia afuera para dejarla limpia de malos augurios (que listos los anfitriones)
- En Colombia, corren o pasean alrededor de sus casas con maletas para asegurarse viajar todo el año (¿han probado a comprar los pasajes?)
-etc, etc

Bueno, volvamos a España y a "nuestra" fiesta en particular. Después de las doce uvas, de los besos y abrazos de rigor (este año muchos, si es que besos y abrazos se pueden considerar alguna vez "muchos"; 
porque a mi no me incomodan), de las llamadas oportunas haciendo cola en el fijo, de la oportuna sesión de fotos para inmortalizar el momento, de la recogida de la cena y de la celebración ..... viene la bebida, el cante y el baile. Esto es España, ¿no?. ¡¡A poco que nos toquen las palmas ....!! Y para eso hace falta música. ¡¡Otro estrés!!. Poner de acuerdo a tanto descerebrado junto en esos momentos resulta tarea difícil. Lo podíamos apañar con Rafaela Carrá, Paquito el chocolatero o algo asi, que nunca falla, pero optamos por los villancicos; al menos al principio, para hacer honor a los crios y mientras los mas mayores nos seguíamos "hidratando". Según iban cayendo éstos (los críos y los no habituados a la bebida) y los mas domésticos iban preparando su propia recogida, ........ a los mas tunantes se les ocurrió cambiar de música y, con ello, de compás. Definitivamente, resultaba incompatible el nivel de actividad de una mitad, respecto del de la otra mitad. Y a los mas activos les dio por proponer una peregrinación por los aledaños del lugar para seguir la fiesta en otro sitio y, con ello, no molestar a los futuro-durmientes. También se quedó en que, como no había nadie (o muy pocos) lo suficientemente sobrio para conducir con garantías, los coches ni se movían.

Después de varias y breves pesquisas suertudas efectuadas a los aborígenes de aquellas tierras, llegamos a un lugar en el que, si caben 200 personas, el dueño había decidido meter a mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Mil más de las que caben! Pero ¡quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!

Así que entras. Te metes en un sitio en el que es imposible conseguir una copa, en el que es imposible hablar sin quedar afónico, en el que es imposible conocer gente, en el que es imposible ir al baño, en el que es imposible bailar, donde la gente lleva un gorrito de moro, un collar de hawaiana o lo que se tercie, el que te sirve la bebida lleva unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... !, y en el que no está permitido fumar. El año no puede empezar mejor. Lo bueno (y lo malo) que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa. Es como una cajita de sorpresas. ¡¡La aventura es la aventura!!. Y ahí estaba yo tan tranquilo, aparcado en doble fila en la barra con mis colegas, y a punto de pedir la típica copita de garrafón de rigor, cuando de repente un tío como un armario de grande me coge por detrás y me dice las palabras mágicas de este tipo de eventos:

- ¡¡¡¡COOOOOOONGAAAAA!!!!!

Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar ... Como para aguarle la fiesta al rinoceronte que se te ha colgao atrás. Ademas, ¡¡si no podía maniobrar!!. Con sus dos "manitas" me daba la vuelta a toda mi cintura. ¡Eso mismo te lo hace un tío en el autobús cualquier día laborable y le partes la cara (aunque sea un rinoceronte)! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta y compruebas como llevas cincuenta personas enganchadas a tu culo entre las que se hallan casi todos tus colegas dándolo todo. ¡A ver como escapas de ésta! Porque una conga es como una secta: en serio, entrar es muy fácil pero salir es muy jodido. Y en el garito ya se habían organizado varias congas girando frenéticamente a toda pastilla ... Cuanta peligrosidad, ¡¡si estaba atestao!!

Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga, sin hacer el conocido movimiento de apertura de piernas (¡¡si no habia sitio para eso!!) y... por mi derecha (como esta mandao), cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo con casco de vikingo, ni cuernos de reno siquiera, con la camisa abierta, la mirada perdida y los mofletes coloraos. Éste me parece que era vikingo de verdad. El caso es que se me ocurrió darle ráfagas pero, y esto es importante saberlo, como las congas no llevan ni luces ni nada ... pues, para evitar la colisión, di un giro brusco hacia la izquierda justo en el mismo instante que él "pensó" igual. Resultado: me golpee contra uno de los cuernos del cabr..... vikingo y, de rebote y por añadidura, ¡me tragué enterita una columna de espejitos! ¡Mas mona ella! ¡Siniestro total! Ahí se acabo mi conducción temeraria y pasé (pasamos), sin atestado ni nada, a lo que verdaderamente veníamos a hacer: a ponernos ciegos de lo que nos dieran y a pegarnos unas risitas, que esto ultimo se nos da de lujo.

El caso es que, según evolucionaba la noche, yo les decía a mis
acompañantes entre los que se encontraban varias féminas (una de ellas, enfermera, desde luego no en condiciones de hacer una guardia nocturna):

- No sé vosotros, pero yo tengo un dolor de cabeza ....
- Normal, a saber que nos están dando
- Y el caso es que me parece que me está saliendo un cuerno. A ver si lo del casco del vikingo va a ser contagioso
- Anda, que cosas tienes jijiji. Espera que enciendo un mechero .... mmmm, pues no se te ve nada.
- ¡¡¡¿Como que nada?!!! Aun recuerdo lo que suelo llevar en la cabeza

Yo, que no me quede convencido del diagnostico a oscuras, me dispuse a ir al baño porque, según creía, allí iba a ver mas luz. Y me lleve a la enfermera; bueno, se ofreció ella en un alarde misericorde. Tengo que decir que hacer entender a los usuarios de los baños (y sobre todo a los responsables) entre gritos y gestos que, en un día como aquel, debían dejarme pasar con una chica al baño de tíos no fue fácil. Pero no sé como, lo conseguí .... y todos los presentes allí
dentro, y yo mismo, concluimos que lo que yo tenia en la frente era muy parecido a los huevos de madera que usaban las abuelas para zurcir calcetines. Mi ángel de la guarda (la chica) y los demás auxiliares de enfermería improvisados me proponían ir al hospital o, por lo menos, a una farmacia a por Trombocid o algo similar, pero uno de los del local apareció con una barra tipo pegamento que se llamaba Arnidol (no se me va a olvidar el nombrecito). En cualquier otro día, no hubiera dejado que un atleta de gimnasio con acento eslavo me tocara la frente pero es que ..... la otra opción, la de ir a urgencias por algo menor en día tan señalado, presentaba serias dudas hasta para la enfermera. Así que me dejé hacer (por ella, claro, que era la profesional aunque nadie lo diría en aquellas circunstancias). Había bebido, si, pero el golpetazo fatal me había espabilado, me proveyó de cordura y me puso el cuentakilómetros otra vez a cero. Oye, pues puro milagro. Se ve que en las discotecas del lugar sabían de remedios son mas efectivos para los golpes faciales. Enseguida noté la mejoría y la bajada del chichón.

Para entonces ya era casi de día, como así lo atestiguaban los que salían a fumar a la puerta y volvían tiritando, y decidimos hacer lo que se suele hacer en estos casos: ¿irnos a dormir? Noooo, terminar de "arreglar" nuestros estómagos con un rico chocolate con churros. Recogimos los abrigos que teníamos apilados y, ¡eureka!, todos teníamos los nuestros e, incluso, todos recordábamos cual llevábamos gracias a la famosa técnica de prueba y eliminación. No los dejamos (acertadamente) en el ropero porque, como todo el mundo sabe, el ropero es un agujero negro que, en Nochevieja, se traga a los abrigos e, incluso, a algunos asistentes. Ademas, intentamos seguir una máxima de estas fechas: ocurra lo que ocurra durante esas diez horas de copas y desenfreno, un caballero/señora que sale de casa con traje debe regresar a casa con él, con su dignidad intactas y, a ser posible y como muy tarde, antes de que lleguen los Reyes Magos. No siempre se consigue, eh. Así llegamos al penúltimo estrés del evento, ¿adonde ir a "arreglarnos" el cuerpo?

- Pues entramos en el primer bareto que veamos. Y si no hay 
chocolate ni churros, pues café con tostadas; que no es el mejor día para remilgos y yo calzo ya un hambre
- Ezzoo, y zi nooai bo doocata de dooortilllia ..... yunasss diirraas (vaya, ya les ha entrao la gusa a estos)
- Venga, en este mismo, que hay mucha gente

- Después de hacer cola para conseguir una copa de garrafón me niego a hacer otra, a pleno sol y sin gafas, para conseguir un chocolate con churros
- Anda, mira el Sr. Marqués a estas alturas del campeonato
- Ahí va, es verdad. Mis gafas, ya las he perdido
- Bueno, que se ponga uno o dos en la cola, dadle el bote y los demás a esperar
- Oiga, para empezar, pónganos 18 chocolates y 18 raciones de chu....
- Buah, ya quisiera ..... pero sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses. ¡¡Y eso que hemos hecho muchisimos mas que de costumbre!!. Es que los últimos churros se los han tomado hace rato un grupo de vikingos, ¡traían un cachondeo...! ¡No le digo más! Yo creo que eran guiris. Y es lo que yo le digo a mis clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar? Y bla, bla, bla ...
- Vale, pues espere un momento que voy a consultar

Después del reparador desayuno matutino volvimos a "casa" y lo que siguió, para no agobiar con el relato, lo omitiré pero fue igualmente estresante. Pero eso es otro tema.

PD/ Un saludo M, A y P, que sé que me leéis. Otra Nochevieja para recordar. ¡¡Que tiempos aquellos en los que no recordábamos lo que hacíamos ni con quien!!. A ver la del año que viene.




20/02/14 ¡¡Vaya casas!!



Hoy me desvelé pronto. Y pronto, no porque el sol no llevara tiempo despierto ya, que si que llevaba, sino porque dormí pocas horas. Es lo que tienen los fines de semana sociales que, si estas a gustito, no miras la hora y te dan las tantas. Como imaginaba (deseándolo también) que seria algo transitorio que se me curaría en minutos, encendí la tele de mi habitación sin poner un solo pie en el suelo. Me quedé como rebañando cama que se dice. Que rico. Y ni siquiera hice zapping, me valía cualquier programa y confiaba en que éste me arrullara un poco hasta que volviera Morfeo. Estaban echando "¡Vaya casas!", un programa de La Sexta que muestra casas, según ellos mismos anuncian, espectaculares. Creo recordar que existe otro programa clonado que se llama ¡Quien vive ahí!. Bueno, no sé quien clonó a quien. Me valía, .... me dije. A saber que otra cosa mejor para el arrullo encuentro por ahí. El lujo, el glamour, la horterada, el snobismo, el pijerío, unos propietarios que merecen un baño de humildad por no decir otra cosa, .... todo eso condensado en unas casas de escándalo y, eso si, con una presentadora espectacular que sabe abofetear la cara de los propietarios con preguntas dolosas y poniéndoles caras de asco. Lo mejor, sin duda. Con estos programas me pasa como con las revistas de decoración o de moda, que con esas casas y esos cuerpos, ya se puede. ¿O no?. Morfeo no terminaba de venir, así que me incorporé un poco y le eche un vistazo. Ya dudaba de si debía prepararme el desayuno por si la cosa se alargaba pero como parecía que tenia hecha la promesa de no levantarme, pues .....
Soy fan de esta chica, Patricia creo recordar que se llama, la presentadora. Yo, al menos, la llamaré así. Es genial. Está harta de que le descubran que eso que parece una pared panelada de madera sea un armario. “Y esto es una puerta” dice el propietario. ¡Tachán! Si es que todos sabemos que es una puta puerta, si se nota a leguas. Pero al dueño/a le gusta creer que no es así, que la ha disimulado muy bien. Y Patricia le sigue el juego y les contesta cosas como “qué interesante”, “muy bien, muy bien”, “vaya” mientras pone cara de que le importa un colín. La verdad es que a Patricia le gustan las casas a partir de los 6 millones de euros, palaciegas, con solera, ... las fantasías de arquitecto en cemento visto y cristal le dan lo mismo y son visitas que hace con menos gusto. Se le nota.
¿Te gusta recibir? Esta es una de las preguntas estrella de Patricia, y aun sigo sin saber si va con doble intención, pues son muchos los propietarios masculinos que nos presentan a un amigo muy pero que muy íntimo. En general todos (y todas) responden que les gusta recibir en una gran mesa tipo anuncio de Fairy. Algunas de hasta 30 invitados. ¡Qué fuerte, que fuerte! Ossssea. No hay casa en la que no haya una colección de decoradoras sillas Panton, de las de verdad o de las de mentira, esas que son en forma de ese, de colores vivos y de plástico. ¡Maldita sea! ¿Las lleva el programa? ¿De verdad le gustan a todo el mundo? No sé yo. A mi, por verlas hasta en la sopa, me parecen ya hasta poco originales.

Cuando los propietarios son pareja, al entrar en la cocina uno de ellos dice “mis dominios”, como si cocinar fuese la cumbre de la diversión de cada día para ellos. ¡¡Lo que hace el aburrimiento!! Serán sus dominios un sábado de cada mes, digo yo, porque algunos dicen lo de “mis dominios” mientras dos asistentas perfectamente uniformadas están frente a los fogones dándolo todo. Delirante. A Patricia le gusta hablar con el servicio, a ver si le saca alguna maldad que contradiga las maravillas que cuentan los propietarios. ¡¡Que cuca es!! En Madrid parece que las que más molan son las filipinas y la verdad es que no sueltan prenda, están bien aleccionadas. Me encantó una propietaria que llamaba “Morenita” a su criada africana en vez de por su nombre. ¡Que chic! En todas las casas, ya sea el servicio o bien unos amigos de la familia, preparan un piscolabis para complacer a Patricia. Ella es muy profesional y da el visto bueno en la cocina, pero lo del
piscolabis lo pospone para el final del programa. Una vez acabada la visita, normalmente deja a la familia comiendo las viandas mientras ella se va con viento fresco. “Ahí os quedáis con vuestro jamón, que no lo creo del bueno”, parece decir. Haya piscolabis o no, Patricia se despide fría, sin tocar ni besar a sus anfitriones. Es parte de su encanto.

Patricia es especialista en meter el dedo en la llaga cuando una casa no le convence. “¡Qué techos más impresionantes! pero cuando se funde una bombilla ¿cómo la cambias?”, o “¡Qué estantería tan alta! ¿Cómo la limpias?”, o “¡Qué salón! ¿Cuánto te costará calentarlo?”. ¡Zas, en toda la boca!. Y actúa en función del propietario/a de la "casita", que mayoritariamente es:

- Arquitecto: Una casa de formas cúbicas, en cemento visto, grandes cristaleras, césped perfecto (o artificial), una parcela a tomar por culo, ... “- ¿A qué te dedicas?”. “- Soy arquitecto”. No falla. El o los arquitectos patrios hacen su primer trabajo diseñando su casa, que luego servirá como demo de lo que son capaces de hacer con el dinero de otros: casas cúbicas en cemento visto integradas en la naturaleza que solo gustan a los arquitectos. ¡¡Tengo yo pasta pa aburrir y me voy a dedicar a fabricar un cubo de Rubik perdido en la espesura!!. Venga ya. No me gustan esas casas. vamos a ver, si me las regalan si, pero veo esos salones inmaculados con grandes paneles blancos y yo, la persona que menos amigos tiene a la hora de jugar al Pictionary desarrollo unas irrefrenables ganas de coger un pincel o un spray y ver si soy capaz de emular a Miguel Ángel o a Kandinsky.
- Decoradora de interiores: Suele ser una propietaria madrileña o andaluza que dice ser decoradora de interiores pero que claramente solo ha decorado su propia casa y porque vive ahí. Es un piso muy grande lleno de objetos mezclados sin ton ni son. Un batiburrillo de todo: obras de arte, la silla Panton (o "pa tos"), trofeos de caza, arte africano, souvenirs de sus viajes, ... Es difícil distinguir esa casa de una tienda de decoración. Probablemente está decorada con todo el stock del negocio que montó en su día y que quebró sin venta alguna, o con lo que ha acumulado a lo largo de su vida. Eso si, para cada rareza es capaz de darte una explicación de como y por que lo compro, como disculpándose.
 
- Anticuario: Es un señor mayor que ha heredado un casoplón, un cortijo, una capilla, ... o todo eso a la vez y es como la casa de la decoradora de interiores pero aún más abigarrada y densa. A todos los elementos anteriores se les unen los motivos religiosos y los taurinos. Por alguna razón, todos los propietarios tienen voz de sermón dominical pero arenosa.

- Sus negocios: Algunos propietarios o sus mujeres dicen que sus ingresos
provienen de "sus negocios", así, sin especificar. Pero bueno, negocios limpios o no. Si nos pueden mentir a los televidentes; yo, al menos, no voy a mover un dedo para averiguarlo. ¡¡Pos no estoy yo a gustito en la cama!! Como para pegar un salto y ponerme a investigar. Muchas veces descubrimos que algunas de esas casas maravillosas están en venta “porque necesito estar en Madrid”, “porque los niños ya no vienen”, "porque es muy grande para mi" ... En ningún caso es porque el propietario esté canino. Los inquilinos nos cuentan que no se quieren desprender de la casa, que es una pena, pero que de vez en cuando su casa es una suerte de restaurante ilegal para personalidades. Rellenar esa mesa de 30 para no resultar ridículo debe costar un pico. Y claro, se gastan el dinero en ágapes (comida de caridad de los primeros cristianos, según el Diccionario) a la "gente guapa". 

He llegado a varias conclusiones. A ver:

- Los ricachones, porque este tipo de casas es de gente podrida de
dinero, se llevan mal con sus familias. Porque si no, no entiendo que te hagas un cuarto de estar de 300 metros cuadrados donde las posibilidades, no ya de mantener una conversación con tu pareja, sino simplemente de verla, son nulas. Además se hacen el salón en varias alturas para que los obstáculos físicos tales como escaleras, chimeneas y demás accesorios, impidan la visión y que el sonido de las voces rebote directamente sin llegar al destinatario o llegue con eco. Tampoco parece que tengan mucho que decirse ... pero ese es otro tema. 
 
- Los ricos, definitivamente, no se tumban a ver la tele. Tendrán otras cosas que hacer: padel, hípica, golf, ... que sé yo. Los sofás que salen siempre son como de consulta del dentista, para estar sentado con la espalda recta y los pies fijos en el suelo. Nada acogedor y que diga: soy tu sofá y te quiero. ¡¡Mimetizate conmigo!! Los sofás que salen en esas casas sacan nuevamente mis peores instintos. Me imagino a mi mismo con una navaja de piñones de Albacete rajando el cuero ese blanquísimo con el que están hechos.

- Los ricos no usan cortinas, estores ni nada por el estilo. Supongo que porque, como tienen fincas de varias hectáreas, piensan que no les ve nadie. Bien, correcto. Hasta ahí, todo bien. Pero a mí sin embargo no me gusta, despelotarme en un dormitorio o en un cuarto de baño todo acristalado aunque sepa que nadie me ve. No sé, no tengo vocación de maniquí de escaparate y desde luego lo que me da .... es frío.
 
- Los ricos, pese al lema que usan "estos son mis dominios", no cocinan. Vale, bien, tienen gente que les cocina. Pero es que en esas cocinas no puede cocinar nadie a menos que le des un curso, no debe apetecer hacer nada. Para empezar, todo está tan escondido que se debe perder una cantidad de tiempo alucinante solo para encontrar un cajón y luego además hay que aprender a abrirlo. ¿Será tirando? ¿Será presionando? ¿En este lado? ¿Por abajo, quizás? Vaya ... ya se abre. Ooooh ... no es un cajón, es la despensa. ¡¡Si yo estoy buscando una sartén!! ¿Y la nevera? ¿Dónde está? Deberá estar por aquí, no en el garaje. Supongo que yo acabaría lamiendo la encimera y pidiéndome unas pizzas.

- Los ricos no salen al jardín (o no están en sus casas) en verano, se van de vacaciones. Ni una puñetera sombra. Mucho césped, mucha piscina infinita (¿no es cursilísimo el concepto de piscina infinita? Cursilísimo y absurdo). ¿Para que una piscina kilometrica? ¿Te presentas a las Olimpiadas o que, muchacho? Mucho pavimento bordeando la piscina pero ni una puta sombra. Es decir, que sales al jardín el 8 de julio en Madrid, te fríes los pies con el pavimento exclusivo, te doras antes de llegar a la piscina y se te abrasan las córneas mientras lees en la tumbona. Claro, que lo mismo no leen, y en la piscina infinita no se baña ni el tato.

- Ya no se estila tener lámparas encima de las mesas, al lado del sofá o encima del escritorio. Ahora lo que se lleva es una “iluminación escenográfica”: focos en lo alto que apunten estratégicamente a los distintos puntos con una luz muy blanca, de esas que parece que tienes que ir vestido como para recoger los Oscars. Pues, aunque se estile, no me gusta. Por supuesto, se maneja todo con un mando (“la casa es domótica”, otro concepto que tiene tela). Habría que verme a mi, con lo olvidadizo que soy, buscando el mando (o mandos). Yo me fabrico una mochila con bolsillos para los mandos y la llevo puesta todo el día.

- Esas casas están a las afueras, pero muy muy a las afueras. Esto es cuestión de gustos, pero yo, si estuviera podrido de pasta, viviría en un ático enfrente de El Retiro (o en una como la de la foto de al lado) y no en una urbanización perdida por muy exclusiva que sea dónde hay que coger el coche hasta para ir al buzón. ¿Y si tienes que comprar unas pilas? Un botón, unos alicates o un periódico concreto, ya ni te digo. Bueno, el periódico que leyeses siempre seria del día anterior como poco.
 
- Y para mas inri, todas tienen chimeneas aunque te la construyan en Canarias. Y las chimeneas molan muchísimo, es cierto. Son románticas, dan calor, el fuego es chulísimo de contemplar, hipnotizan, el crepitar de la leña es evocador, huelen bien, se pueden asar castañas, patatas .... se pueden quemar cartas de amor, puedes revolcarte en bolas (con cuidadin) con alguien. En fin, un sin número de cosas molonas. Pero también tienen pegas, manchan, se consume la leña, hay que partir leña o comprarla partida, limpiar las cenizas después de usarlas, etc ... Si eres inmensamente rico estas pequeñisimas pegas te las soluciona otro, así que en teoría podrías lanzarte a disfrutar de las chimeneas alegremente. Pero nooooo. ¡¡Porque tienen chimeneas de gas!!!! No te lo pierdas ¡¡Acristaladas!!! .... que ni se oyen, ni suenan, ni dan calor, ni huelen. Pero pero pero ... bueno ¿qué mierda es esa? Y además, el suelo de mármol travertino tampoco invita nada a revolcarse en bolas, que se sepa.

Bueno, y por ultimo, contaros...... Al final, Morfeo no vino. Estaría de resaca. Eso si, me tuve que apurar para recuperar el tiempo perdido, empezando por desayunar. Es que si no, no me entra un cigarro y ya tenia algo de "mono". No perdí el tiempo del todo, eso creo yo, porque por lo menos me ha sugerido esta reflexión.



27/02/14 ¡¡Que cutre es el cutrerio!!



Se puede ser rata (encogio, que dicen en mi tierra), avaro, rácano, agarrado, tacaño, miserable, incluso codicioso, pero ¡¡¿ y cutre?!!. ¿Se puede ser cutre y salir indemne del empeño?. Ser cutre es algo mas que todo lo anterior porque, ademas, (algunos de) los cutres no saben que lo son y, por lo tanto, no se reconocen en ese papel a si mismos. No dicen: "soy cutre y a mucha honra". Sin embargo, les parece una actitud de lo mas normal del mundo y están dispuestos a defender su punto de vista existencial tachando a los críticos como de poco realistas, cuando no como imbéciles. Y mientras no reconozcan que tienen un problema, mal vamos. Es como los alcohólicos o los ludópatas, que suelen entrar en una nueva dimensión del problema que tienen a raíz de ser conscientes de que lo son. Sufren y hacen sufrir a sus allegados en cada recaída si, pero, por lo menos, saben que están recayendo, sufriendo y haciendo sufrir. El cutre compulsivo, no.

Cierto que los cutres no son tan fáciles de identificar. Tal vez por ello que no se reconozcan a si mismos. No tienen la pinta de Golum en El señor de los Anillos ni dicen "mi tesorooooo" ni nada de eso pero, a poco que te relacionas con ellos, saltan a la vista. Se te muestran sin pudor y tal cual son, ademas. Y hacen como piña o secta; se arremolinan entorno a su idea cutre de la vida dejándote, a menos que tengas claras y firmes tus convicciones, con la duda de si el rarito eres tu.

Si eres un rata decente y honesto, es decir, de los de carnet homologado, aquel que acumula su tesoro, que no se tira "pinfloys" y que decide vivir con estrecheces pese a poder vivir a sus anchas ..... estupendo. Cada cual hace con su vida lo que quiere (o le dejan). Tú dinero es tuyo y no te lo quieres gastar; prefieres tenerlo guardadito para ser el más rico del cementerio, pues me parece muy bien. Ya sé con quien me las gasto (nunca mejor dicho). Pero si eres un cutre anónimo, que no austero, y vas de digno por la vida imponiendo tu estilo e impronta a quien te rodea, te equivocas de plano y te lo deberías hacer mirar.
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Y ¿por qué digo esto?. Porque el pasado fin de semana quedé (quedamos) con unos cuantos amigos normalitos que habían quedado previamente con otros raritos a los que no tenia el "gusto" de conocer, y decidimos no cambiar el guion y juntarnos todos. ¿Peras con manzanas?; pues si, total, si son frutas ambas. Ellos quedaron para cenar y yo (nosotros) para tomar copas y, como parece que no son incompatibles ambas tareas, decidimos realizarlas sucesivamente, o alternativamente, según se mire. Los normalitos que hacian de puente entre ambos mundos, conociéndome (conociéndonos), me (nos) advirtieron de la existencia de los raritos y, me consta, que los raritos tambien fueron advertidos de mi (nuestra) asistencia. Parece mala idea en principio y quedábamos avisados por los que conocían a ambos grupos y hacían de interpretes pero, como el sector normalito era, ademas de común, hippie, y el sector raro era, ademas de eso, impúdico, parecía que no iba a ver el mayor problema. Yo, particularmente, soy de los que piensan que se puede cohabitar con "perros verdes" mientras haya un solo perro convencional entre los asistentes, y en este caso había varios, si iban conmigo. Total que fuimos a un restaurante baratito (claro) en el centro con el animo de que, ya que estábamos allí y cerca del cotarro, no tendríamos que desplazarnos mucho para tomar unas copas. Y todos tan contentos. Siempre podríamos despistarnos luego si la incompatibilidad se tornaba evidente y poco llevadera.

La composicion grupal era la siguiente:
✹ sector normalito: 7 miembros (contando con los 2 que hacían de puente)
✹ sector rarito: 8 miembros (todos desconocidos para el sector normalito y viceversa)

¡¡(CUASI)EMPATE TÉCNICO o estratégico!!

Estos elementos, los cutres, salen de sus escondites habituales para desarrollar todas sus artimañas de cutrerio y avaricia intentando dignificarlas desde un principio, como marcando el terreno para que no te equivoques en un diagnostico previo. Y los cutres empezaron a
hacerse notar bien pronto. ¿Como?. Pues preguntando por el menú. ¿Menú?. ¿Se creen que eso del menú es algo impuesto a todos los restaurantes desde Bruselas para que seamos austeros?. ¡¡Venga hombre!!. Quieren saber lo que se van a gastar de antemano pero no por curiosos; la razón fundamental es que les repatea pensar que alguien pueda pedir solomillo y ellos solo pollo y haya que pagar a escote. Los cutres no disfrutan de la comida, están mirando a ver si el de al lado come más entrantes o bebe demasiado. Los entrantes, en principio los escatiman, pero una vez depositados en la mesa, desaparecen en sus cercanías como si no hubiera un mañana.

Si son abstemios, cosa frecuente porque como todo el mundo sabe el agua es mas barata que el vino, procuran que aparezcan el menor numero de botellas (de agua, de vino o de legía si la hubiera) aunque se engollipen con las viandas. Los mas avezados le insisten al camarero que traiga muchas jarras de agua, de las de gratis, vamos. El camarero no les va a hacer caso, y lo saben, pero ellos insisten para no quedarse con las ganas, con el resquemor de no haberlo intentado. Ya a la hora de pedir la comanda, tienen planteado proponer en algún
momento de la velada que cada cual pague lo suyo pero si son profesionales lo dejan para el final recordando que esa es su costumbre. Ellos insisten en el rigor presupuestario aunque lo que venga a la mesa no lo vayan a pagar ellos, por si la cosa se les va de las manos y al final hay escote. Sufren por su gasto, y allá cada cual, pero por el tuyo también. Cuanto interés. Cuanta preocupación por la austeridad, incluso ajena. No lo dices pero te entran ganas de levantarte y gritar: ¡déjame vivir!. O abrazar al camarero pleno de solidaridad y decirle: no sabes la que te ha caído con éstos, majete.

Hay una leyenda urbana que dice que los cutres se comportan en su vida intima marital como en la mesa. Se conforman con el plato que le ha tocado (y con su pareja, que remedio) porque lo han decidido ellos, pero no dejan de mirar de soslayo a los platos vecinos (y al resto de los miembros de las parejas mundiales) por si resultan mas apetitosos. Casi siempre les parecen mas apetitosos, nunca están conformes con lo que les toca y comparten con los restantes elementos de su secta particular para saciar esa disconformidad. Y lo hacen como negociando: "te cambio esto por aquello". Como bajo contrato y como lo mas normal del mundo. También suelen pedir salsas varias, patatas y ensalada o extras en SU plato, ese que es "SU tesoroooo". Supongo que serán los mismos que, de pequeños, te ofrecían su bocadillo en el recreo pero ponían los dedos en la puntita como delimitando su generosidad.

Los cutres profesionales son esos que, en una cena multitudinaria si ha fallado eso del "cada uno, lo suyo", y llega la hora de pagar y se dice “tocamos a 32”, no pagan. Así, directamente. Como si fuera a colar. Vamos a ver, la matemática es la matemática, criatura. Si faltan 32 euros o múltiplos de esa cantidad es porque alguien no ha pagado. Algunos, incluso, dicen “ yo he puesto” y se quedan tan panchos. Y no es broma, conozco a varios que lo han hecho, como supongo que vosotros también.

No fue el caso esta vez eso de pagar a escote. Tocó lo de "cada uno, lo suyo" y, la verdad, los normalitos no teníamos el cuerpo para ruidos. Mas bien, estábamos ansiosos por pasar el tramite y teníamos la impresión de que eran ellos los que jugaban en casa. En lo de las copas, seria el partido de vuelta. Así que sea, nos dijimos. ¡¡Que vergüenza!! para nosotros, los normalitos, y ¡¡que ilusión!! para ellos, los cutres. Vergüenza avisada y previsible según se confirmaban todos los síntomas, pero vergüenza (ajena) al fin al cabo. El cutre, bueno, la cutre mas radical detrás de sus gafitas de intelectual afanosa se autopropuso como administradora contable y, mientras los normalitos estábamos con los licores de rigor y con el jijijojó de la sobremesa, se dedico a preguntar a cada hijo de vecino qué había tomado. ¡¡Que cutrerio, por Dios!!. Yo, que ya se lo había vaticinado a mis correligionarios normalitos mas afines y cercanos geograficamente, me propuse descuadrarle la contabilidad y le dije un consumo menor del efectivo. Otro colega opto por lo mismo y, claro, le aparecía un agujero contable de ¡¡37 euros!!. ¿Era necesaria tal excentricidad protocolaria por nuestra parte?. Pues claramente no, pero ahí que estábamos nosotros en esas. Repitió la operación tantas veces como fuera necesaria hasta cuadrar el balance al céntimo. ¡¡Que perseverancia!!. Le falto darnos una colleja por nuestros "olvidos" y solo puso una sonrisa entre socarrona y agradecida al determinar el origen de su descuadre presupuestario. Tardamos bastante en preparar la cuenta, si, pero, .... ¿y lo que nos reímos qué? ¿Eso cuanto vale? jijiji.

Bueno, hacer notar otra cosa. Un cutre profesional, cuando el camarero propone algún licor de parte de la casa, siempre siempre lo pide. Aunque le levante el estomago; aunque sea de ficus o de amapola. Si es gratis, siempre les valdrá la pena. Cuando se levantan de la mesa, se llevan la botella de vino con el culín que haya quedado
aunque no la hayan consumido ellos porque para eso la "hemos" pagado. Y consideran que las propinas, aunque sean de 50 céntimos, son excesivas. Siempre les toca a los normalitos acomodar este concepto a las circunstancias del momento. No me extrañaría que, bajo la escusa de volver a la mesa por haberse olvidado algo, escamotearan la propina en un descuido del camarero. Mas de algún caso se habrá dado.

Para acabar con el relato de la experiencia decir que, ya a las puertas del restaurante y ante el temor de que alargaran nuestra agonía cohabitacional hasta limites insospechados y se apuntaran a las copas con el subsiguiente tormento pecuniario o de modus vivendi, decidimos que mejor decirles que íbamos a ir a una discoteca lujosa recién inaugurada en Parla (a 35 km.), que se apuntaran. Que sentíamos tener que coger los coches pero que era un compromiso porque el relaciones publicas del local recién abierto era pariente de uno de nosotros y nos acababa de llamar. No se si fue lo de Parla (que es donde te envían a mamarla), el lujo del local, tener que coger los coches o qué. El caso es que nos salio bien la jugada no prevista en principio y no nos quisieron acompañar despidiéndose metros mas
para allá. La verdad es que yo me veía comprando bebida de garrafón y refrescos de nombres impronunciables en algún "chino" poco dado al cumplimiento de la ley que prohíbe la venta de alcohol a determinadas horas .... y practicando el clásico botellón adolescente de parque. Nos perdimos por Chueca, que no es precisamente el mejor barrio para su rarita diversión nocturna, con el convencimiento de no tropezárnoslos y a otra cosa mariposa. A partir de ahí todo de lujo y usando las peripecias que acabábamos de vivir para unas risas y para hacerles notar a los normalitos-puente que no frecuenten determinados círculos de amistades, que es un riesgo para la salud, sobre todo, la mental.

Terminar esta oda al cutrerio con varias consideraciones:

- Los cutres son felices con el amigo invisible, y si hay un tope de dinero mejor. Ellos buscarán lo más barato que encuentren para regalar pero, por supuesto, esperan que el que les toque a ellos roce el limite superior del presupuesto asignado. Un cutre además es rata con su tiempo también, así que si el amigo invisible es familiar, es capaz de llamar y decirle: "he pensado que te doy el dinero y te lo compras tú". Con dos coj....

- Los cutres cuando van a las máquinas expendedoras de algo y preguntan con la boca muy pequeña y por compromiso: ¿queréis algo? ... si te dignas a contestar que una botella de agua, vienen y te dicen ” vale, pues dame x o y, que me falta”. A mi me dan ganas de coger la botella según vienen con ella y echársela por la cabeza ¡qué x o que y cantidad más bien gastada sería!.

- Los cutres vienen a tu casa y siempre siempre tienen que hacer una llamada. Los cutres son los que, si te llaman al móvil, cuelgan para que les llames tú o peor cuando descuelgas te dicen: “llámame tú, que no tengo saldo”. Vamos a ver, ¿quien quiere hablar con quien?, ¡¡porque yo estaba tan ricamente!!. No fuman, pero te piden pitillos que no fuman solo por el hecho de que son gratis o porque te hacen el gasto a ti.

- Los cutres son además muy envidiosos. Les jode que tú hagas cosas, que tengas vivencias que ellos no tienen y no una vida plana. Y no es que ellos no se lo puedan permitir, que si que pueden, es que sólo piensan en las cosas por lo que cuestan o dejan de costar, y no por lo que valen o significan.

- Los cutres siempre están pendientes de lo que hacen los demás, lo que gastan, lo que compran, adonde van de vacaciones, lo que regalan. Son gente capaz de pegarse por algo si es gratis, aunque sea un mechero de un sindicato o un pin de los amigos del caballo. Si es gratis tienen que cogerlo y no porque lo quieran, sino porque los demás lo han cogido y lo tienen. Si ves un corro en un mercadillo, probablemente estén allí y, si acudes tú también, cuidado con sus codos, que los usan sin miramiento.

Lo sé, sé que se me nota un poco que no me caen bien este tipo de personajes. Pero, desde luego, creo encontrar mas motivos para denostarlos que aquellos que odian a los del Madrid solo porque ellos son del Barça o viceversa. O sinsentidos de intolerancia de barricada parecidos.




27/02/14 ¿Espartaco?, ¿¡¡de Melilla!!?



Nunca suelo recordar lo que sueño. Es una constante en mi, para bien o para mal, supongo. Llevo ya el suficiente tiempo conmigo mismo como para haber comprobado que, cuando cierro los ojos, hago (casi) exclusivamente lo que he ido a hacer, es decir, dormir a pierna suelta. Esa actividad, ni me da sed, ni hambre, ni me relaja los esfínteres urinarios, ni me da por emitir sonidos guturales o iniciar alocadas conversaciones ni nada ...... solo me da sueño. Se podría decir que no solo duermo. Sencilla y llanamente, me desconecto. No sé si me muero y resucito en cada proceso, pero casi. Pueden empeñarse en fastidiar mi descanso (casi siempre, nocturno; pero otras veces, matutino o vespertino) de las mas diversas formas y maneras posibles, que yo a lo mio ........ a dormir. Pueden usar martillos neumáticos a mi alrededor, tocar al timbre, llamar por teléfono, hacer el amor vecinal salvajemente, pasear lenguas perrunas por mi tez, escuchar reggaeton (y mira si me fastidia), enviar a mis sobrinitos a despertarme (pobres), puede llover o tronar ..... que yo, si me empeño en dormir, no me dedico a otra cosa. Por eso tal vez ni sueño, y si lo hago, no me dedico a recordarlo. Eso ya seria dedicarme a muchas cosas. Es posible que tenga neuronas de guardia nocturnas para acompañar a Morfeo, es de suponer; lo que si sé es que son las justas. Las que se dedican a hacer constancia de eso y tomar nota, desde luego, se desconectan también conmigo.

Y tengo otra "manía": la de leer todos los días. Afortunadamente, uno es urbanita (rustico, añado) y el acceso a la lectura no presenta mayores dificultades. Así que, diariamente, tengo ocasión de leer algo. Aunque solo sea la carta de menús situadas a la entrada de los restaurantes, los letreros publicitarios, la composición de los alimentos que compro, los titulares del periódico en el momento de mi apresurado café de cafetera diario en el bar del barrio o las etiquetas del champú cuando voy al baño. El caso, es que todos los días leo; .... pues imagino que como todos nosotros en mayor o menor medida.

Y anteayer, leí una columna de opinión en El Mundo que, por lo visto, no paso desapercibida. La he buscado en la edición digital del diario y es ésta:

"¿Espartaco vive en Melilla?
 
La foto de la valla de Melilla me ha evocado la escena de la película Espartaco, de Kubrick, basada en la novela de Howard Fast. Draba, el atlético negro interpretado por Woody Strode, prefiere morir antes que matar a Espartaco y se queda degollado y colgado en su camino hacia la libertad. ¿Y si se produjera una rebelión de los miles de desesperados que saltaron la valla o el mar, y tomaran Melilla y Ceuta? En el año 70 a.C, 70 gladiadores esclavos liderados por Espartaco se sublevaron contra Roma. En dos años eran ya 70.000, al unirse a ellos romanos descontentos en una sociedad muy desigual. Como si los parados de hoy se asociaran con los desesperados inmigrantes. La historia no se repetirá, pero la injusticia lacerante se mantiene, y el ansia de justicia y libertad alimenta todas las revoluciones."

La verdad es que no le di demasiada importancia al escrito y seguí con los avatares del día. Y al termino de él, me acosté. Si, tengo esa costumbre con una cadencia de casi 24 h. En lo de comer ya soy bastante mas irregular. No sé exactamente por que pero, lo leído en la mañana, parece que me dejo huella. Bien porque hablaba de Espartaco, figura histórica bien documentada sobre la que he leído; bien porque se refería a Melilla, ciudad que conozco bien; bien porque mencionaba a los emigrantes, a los que suelo tener presente, sobre todo, en mi trabajo; bien porque evocaba la tristemente famosa valla, que he "cuidado" en mis tiempos mozos cuando eso solo lo hacían los militares en determinados tramos ..... Sea por lo que fuera, el caso es que cuando por la mañana desperté, antes que de costumbre porque me tocó madrugar, comprobé que ¡¡¡albricias!!! había soñado con ello.

Puede ser que algo también influyera el hecho de que el pasado sábado acompañe (porque no se puede decir que formara parte de ella; eso se lo reservo a los que se metieron kilómetros y kilómetros entre pecho y espalda) a la manifestación ocurrida por las calles de Madrid, y de aciago final para regocijo de quienes solo quieren hablar de violencia en lugar de lo mollar del asunto: la dignidad de la vida de muchos de los españoles. No estuve hasta el final, hasta que se lio la marimorena, pero si que estuve lo suficiente como para tener ocasión de recriminar, junto a los que me acompañaban, la actitud de algún encapuchado (policía, radical o mediopensionista, me da igual) de los que por allí pululaban al inicio de los enfrentamientos en la plaza de Colon.

Y lo mezcle todo en un sueño. Por lo visto, mi sueño comenzaba en las vallas de Melilla siendo yo uno de los encargados de custodiarla cuando miles de inmigrantes la saltaban a saco, continuaba con mi incorporación a una supuesta revolución y paso del Estrecho en barcazas, seguía con la suma a la revuelta de los parados e indignados del sur de España, con nuestra llegada a pie a Madrid y terminaba con la ocupación en la capital de las instituciones mas notables del Estado. A esta supuesta revuelta se sumaban los policías, bomberos y militares (uniformados en suma) de gran parte de España en un proceso similar al acaecido en Portugal con la Revolución de los Claveles. ¡¡¡Fititú qué cosa!!!

Tengo que comentar que, en el momento del paso del Estrecho (que paradoja, como en la Guerra In-civil que soportamos), yo ya era el numero dos de la revuelta. Se conoce que, como nunca me ha gustado liderar nada ni tengo muchas beatificaciones en mi intelecto, en mi sueño, me reservaba un papel importante pero no el principal. Eso se lo cedía a un supuesto líder tribal de Mali, negro como el betún y como el atlético negro de la película de Espartaco, llamado (me acuerdo y todo, pero es fácil) Obama, no te o pierdas.

En eso sonó antes que de costumbre el despertador, y tal vez por eso recuerdo lo que soñé, porque pille el relato justo en su apoteosis final y sin dar ocasión a que se me olvidara. Lo que aun no tengo claro es si lo que soñé es un típico sueño, una pesadilla o una utópica locura. Me basta con saber que, ademas de dormir, sueño. Todo un descubrimiento olvidado. Y eso aunque el argumento onírico fuera un tanto delirante, enfermizo, o impropio del funcionamiento normal de la razón. ¿Para eso están los sueños, no? Para alejarnos de la realidad al antojo de inescrutables motivos y circunstancias.


25/08/13  Despues de botar, votar

por redactar, ......... no hallo tiempo Pero no quiero que se me olvide y por eso dejaré algunas ideas

final de la Champions - vaya sorpresa; no soy suplente - me toco lo mejor (compis y trabajo) - percances varios (pasemos pagina) - conversaciones y conocimiento humano - terminamos primeros
  

13/11/13  ¡¡¡Hay gente pa tooooo...!!!


Imagen actual de mi whatsapp
Hoy he recibido dos mensajes de whatsapp curiosísimos en un intervalo de apenas una hora. Parece que se pusieron de acuerdo. 

Yo estaba desprendido (un poco dormido aun, también) a la par que "simpático" y hasta los contesté y todo. Se lo he contado a alguien por teléfono y me llamó minutos después, riéndose todavía.

1er mensaje


- ¿Quen eres?

Ese fue el mensaje. Cortito, ¿verdad?



Iimagen de su perfil de whatsapp
- Te cuento ....
Si llamas a alguien y, después de decir hola (por pura educación, claro), esa persona lo primero que te pregunta es ¿quién eres?, eso puede que fastidie, ........ pero por lo menos has sido tú quien ha llamado.


Pero si alguien te llama o mensajea temprano y te dice sin anestesia: ¿quen eres? ("quen", no sé muy bien si por gallega o por disléxica), eso te descoloca, como mínimo.


Pero pasemos a lo importante. Como ves en mi foto, se supone que me llamo BLAS. Si no conoces a nadie que se llame asi, lo lógico es pensar que aparezco en tu vida POR ERROR O POR PURO AZAR. Y si, como es de suponer también, eres la de la foto, ya te puedo asegurar (creo) que no te conozco de nada. No te reconozco como de mi familia ni como madre o abuela de ninguno de mis amigos coetáneos.

Un saludo y perdona, si procede, mi fina ironía. Por cierto, espero y deseo que te divirtieras en esa boda a la que acudiste tan maja.

Un saludo y perdona, si procede, mi fina ironía. Por cierto, espero y deseo que te divirtieras en esa boda a la que acudiste tan maja.

2º mensaje

- Hola, me gustaría conocerte y practicar sexo salvaje contigo
¿Qué opinas?

teléfono con prefijo 956 ¿de Cádiiiiiiiiz? mmmmm


-  Hola, primero una preguntita: ¿eres el de abajo o la de arriba en la foto de tu perfil de whatsapp?, porque la cosa cambia significativamente.

Si eres la de arriba (y sólo si eres la de arriba - IMPORTANTE ésto), mándame una foto mas detallada a ver si puedo atender a tu demanda. Insisto, si eres como la de arriba, es posible que lleguemos a un acuerdo, pero si no te pareces ni minimamente, ya te diré cuando llevo algo más de dos copitas encima. Sólo es cuestión de esperar un poco. Paciencia.

Quedo a la espera de mayor información por tu parte. Y te recuerdo que existen unos curiosos "cacharritos" que te pueden apañar de momento. Ya sé, ya sé ..... no es lo mismo pero alivian un poco. Besitos o saludos, según corresponda.






03/12/14  Sinvergüenzas oficiales
con carnet, vaya





 

que campan a sus anchas, me consta
¡¡¡¡CONTENTITO ME TIENEN!!!!

Las ofertas de las eléctricas en el mercado libre aumentan el recibo hasta un 14,4%, alerta FACUA-Consumidores en Acción. A mi, concretamente, al que esto escribe, ME HAN COBRADO 326 EUROS DE MÁS (y sin anestesia, eh) en la penúltima factura (siiii, eso es, penúltima; soy de los que no controlan sus gastos a diario). Ahora me toca pelearme con ellos. Con lo tranquilito que andaba yo últimamente. Ea, ..... pues sea. Si total, me va la marcha.


Y es que FACUA sigue advirtiendo de que (¡¡¡OJO!!!) ABANDONAR EL PVPC (el semi regulado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, la tarifa que tienen la mayoría de hogares y, supongo, que la de vosotros también) es una decisión POCO RECOMENDABLE en el mejor de los casos, y un AUTENTICO DISPARATE si se contratan las tarifas más caras, las ofertadas por las tres principales compañías. Yo, TONTO de mi, leí esto tarde. Que a vosotros no os ocurra, porfa. Información es sabiduría, y la sabiduría ....... permite, a veces, poder efectuar cortes de manga impresionantes. Ya hice un corte de mangas con lo de las preferentes o con las acciones de Bankia, pero este ...... mmmmm. Sigo informándoos. Espero no aburrir con ello, mi afán es otro.

Además, estos contratos recortan derechos de los usuarios y eliminan obligaciones impuestas a las eléctricas en distintos apartados de la normativa del sector que sólo afecta al PVPC. FACUA viene reivindicando al Gobierno que cambie la legislación para evitar esta situación.

En último estudio comparativo sobre las ofertas del sector, realizado este diciembre (ver tabla en http://facua.org/es/tablas/tarifaselectricasdiciembre2014.pdf), FACUA destapa de nuevo las trampas de las eléctricas para hacer creer a los usuarios que sus ofertas son más ventajosas que el citado PVPC.

Así, si se toma como referencia la peor opción de cada una de las cinco grandes compañías, con el Plan Hogar de Iberdrola un usuario medio (4,4 kW y 366 kWh/mes) paga 86,98 euros al mes, un 14,4% por encima de los 76,01 euros que abona con el PVPC de noviembre. Con la falsa tarifa plana de Gas Natural Fenosa abona 82,36 euros, un 8,4% más. La Tarifa One Luz de Endesa aumenta el recibo a 77,86 euros, un 2,4% más caro. Con la oferta Adiós Sorpresas de E.On, 85,37 euros, la subida es del 12,3%. Tampoco hay ahorro con la Fórmula Luz Sin Funciona de EDP Energía, con la que el usuario medio paga 76,10 euros, un 0,1% más, pese a renunciar a recibir la factura en papel.

Las compañías confunden a los usuarios anunciando descuentos en el término de potencia o el de energía que no se aplican en el PVPC, sino sobre tarifas mucho más caras, o que están condicionados a la contratación de otros productos. También hay ofertas que se limitan al primer año, para hinchar aún más los recibos a partir del segundo. Por otro lado, FACUA advierte de que no existen tarifas planas en el sector eléctrico y lo que se ofertada con ese nombre es un fraude.

La asociación advierte también de las prácticas fraudulentas en las que incurren los comerciales de las grandes eléctricas, que acuden a los domicilios de los usuarios para ofrecerles descuentos de forma engañosa o hacerles creer que vienen de su misma compañía para una simple comprobación de datos. Cada vez son más los casos de falsificaciones de contratos recibidos en FACUA, donde el sector eléctrico es ya el tercero más denunciado por los consumidores.

Las irregularidades en las ofertas del mercado libre eléctrico son uno de los motivos del apagón de una hora que FACUA ha convocado para el miércoles 17 de diciembre a las 19h (las 18h en Canarias) y que está difundiendo en las redes sociales con la etiqueta #Apagón17D. Toda la información sobre esta movilización está accesible en FACUA.org/Apagon17D.

LAS TRAMPAS DE LAS OFERTAS

- Gas Natural Fenosa (MI "SIMPATICA" COMPAÑIA) ofrece entre sus ofertas falsas tarifas planas con límites anuales de consumo. Si se superan, penaliza con precios por kWh que representan más del doble que el PVPC: 34,09 céntimos (26,80 más impuestos), un 121,2% por encima de los 15,41 céntimos (12,12 más impuestos) del PVPC medio de noviembre. ESTO ES LO QUE PARECE QUE ME HA SUCEDIDO A MI, PRESUPONGO, porque aun no lo sé ya que la propia compañía aun no se me pronuncia al respecto.

- Endesa ofrece con su Tarifa One Luz un descuento del 12% en las facturación de la potencia contrata y la energía consumida. Pero en el caso del consumo no lo efectúa en el precio del kWh fijado en el PVPC, sino sobre su propia tarifa, que sigue siendo más cara que aquél aún después de aplicar el descuento.

- Iberdrola utiliza como reclamo en su Plan Hogar un descuento del 10% sobre su propio precio del kWh, pero éste es nada menos que un 29,7% más caro que el del PVPC del pasado noviembre. Así que aún después de aplicar el descuento, el precio de la energía consumida sigue siendo más alto, concretamente un 16,7%. En otra de sus ofertas, el Plan Iberdrola Hogares, ofrece una tarifa que queda por debajo del PVPC tras aplicarle el descuento del 10% anunciado, pero pone como condición contratar su Servicio de Protección Eléctrica Hogar, que acaba hinchando la factura por encima de la que paga un usuario medio con el PVPC.

- E.On anuncia un 10% de descuento sobre el término de potencia establecido en el PVPC pero a costa de pagar una tarifa por la energía consumida bastante más elevada, con lo que la factura final queda por encima que la del usuario medio.

- EDP Energía ofrece un descuento del 2% en la energía consumida, que sigue siendo más cara que la del PVPC del pasado noviembre incluso después de aplicarlo.

PD/ ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm ommmmm 




19/12/14 Es que esa mañana no tenia el cuerpo "pa" ruidos, que le voy a hacer







Ring ring ring ring (muchos ring)

- Buenos días


- Buenos días, le llamaba para hacerle una consulta. Y es que quería que me dieran cita para el cardiol...


- Pero es que yo no le puedo dar cita para el cardiólogo


- Ya, ....puedo suponer. Pero estoy llamando al numero de información al paciente, ¿si o no?


- Sí, efectivamente


- ¡¡Pues mire usted qué casualidad!!: yo soy un paciente, necesito información y usted parece que debe atenderme. ¿Cómo lo ve?


- Claro, (glups) ... y le estoy atendiendo


- No, no me está atendiendo, al menos todavía, porque yo no necesitaba saber si me puede dar cita
con el cardiólogo o no. Yo lo que necesitaba era algo que casi aun no le habia terminado de exponer, y que es conocer el mecanismo para pedirla

- Ah, pues yo se lo dig....


- Perdone eh, es que como supuse que el número que vi en internet era el del servicio de atención al paciente especifico para el C.E.P. Hermanos García Noblejas, pues me dije: voy a molestar a esta señora (o lo que sea) porque seguro que me va a atender, ya que es su trabajo


- Y le repito, señor, que le estoy atendiendo


- Ahora si, noto que ahora si. O al menos, ya sabe cual es mi duda

- Pues mire, para poder pedir cita con su médico especialista, deberá  llamar al número 915040748




- Muchas grac....
- Espere, que le doy otro. Es el 915043395

- Muchas gracias, señora. Y perdone si le he importunado


- Para nada me ha importunado, señor. ¿Alguna cosa más?


- No, simplemente informarle, ....que no advertirle, que cualquier día es posible que le pueda llamar un inspector de sanidad, ¿sabe?. A lo mejor hasta yo pudiera serlo


- Ya lo sé, y aquí estamos para atender a todo el mundo


- Si señora, eso mismo pensaba yo, y de ahí que la llamara. Venga, que pase una buena mañana y buenos días


- Buenos días, señor

















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